Costa Rica cerró 2025 con cifras históricas en comercio exterior, impulsadas principalmente por su sector tecnológico, que hoy lidera el modelo exportador del país.
Las exportaciones alcanzaron los $21,846,3 millones, consolidando una estructura productiva basada en dispositivos médicos y manufactura de alto valor agregado.
El dinamismo exportador confirma la transformación estructural que ha vivido la economía costarricense en las últimas décadas, migrando desde un perfil agrícola tradicional hacia una plataforma de exportación tecnológica integrada en cadenas globales de valor.
Entre los productos más relevantes destacan instrumentos y aparatos de uso médico, así como circuitos electrónicos integrados híbridos, que figuran entre los principales bienes enviados al exterior.

Este segmento ha convertido a Costa Rica en un actor estratégico dentro del mercado global de tecnología médica.
Sin embargo, el crecimiento de las ventas externas no logró revertir el desequilibrio comercial. Las importaciones ascendieron a $28,406,6 millones, lo que dejó un déficit de $6,560.3 millones.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino de los productos costarricenses, al concentrar el 47,3% de las exportaciones nacionales.
Esta fuerte dependencia del mercado estadounidense refuerza la integración bilateral, pero también expone al país a eventuales cambios en la política comercial de Washington.
En paralelo, Costa Rica importa principalmente desde Estados Unidos, China y México, lo que evidencia su inserción en redes internacionales de suministro, especialmente en combustibles y componentes electrónicos.

A nivel regional, el caso costarricense marca una diferencia dentro de Centroamérica, donde otras economías mantienen mayor peso en exportaciones agrícolas o textiles.
El desafío hacia los próximos años será sostener el crecimiento tecnológico, diversificar mercados y reducir el déficit comercial en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas productivas.







