Los países de Centroamérica experimentarán una sostenida reducción en el número de nacimientos durante las próximas décadas, un cambio demográfico que disminuirá la población en edad escolar y obligará a replantear las políticas educativas y la distribución de recursos públicos, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El informe “El impacto de la caída de la natalidad en los sistemas educativos de América Latina” señala que la disminución de la fecundidad se ha acelerado en toda la región y continuará hasta 2050.
La CEPAL sostiene que este fenómeno representa uno de los principales desafíos para los sistemas educativos, aunque también abre una oportunidad para mejorar la calidad, la equidad y la inclusión mediante una planificación adecuada.
Entre los países centroamericanos, El Salvador registrará una de las mayores reducciones. Las proyecciones indican que pasará de 99,428 nacimientos en 2023 a 71,788 en 2050, una caída de 27.8 %, mientras que la tasa global de fecundidad disminuirá de 1.82 a 1.68 hijos por mujer. Costa Rica también figura entre los países con mayores descensos, al proyectarse una reducción de 21.4 % en los nacimientos, al pasar de 51,969 en 2023 a 40,860 en 2050.
Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá también experimentarán una disminución, aunque de menor magnitud.
Según la CEPAL, Guatemala reducirá sus nacimientos en 9.1 %; Honduras, en 6.9 %; Nicaragua, en 13.5 %; y Panamá, en 6.6 % entre 2023 y 2050. En todos estos países la fecundidad continuará descendiendo hasta ubicarse por debajo del nivel de reemplazo poblacional durante las próximas décadas.
El estudio no incorpora a Belice porque el análisis se realizó sobre 20 países de América Latina, entre ellos Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, pero excluye a ese país.
La CEPAL explica que la caída de la natalidad reducirá progresivamente la demanda de educación preprimaria, primaria y secundaria.
En un primer momento disminuirá la matrícula en educación inicial y, posteriormente, el impacto alcanzará la primaria y la secundaria. Para el organismo, este escenario permitirá a los gobiernos reorientar recursos hacia la mejora de la infraestructura escolar, la formación docente, la innovación educativa y el fortalecimiento de la inclusión, siempre que exista una planificación de largo plazo.
El informe también identifica diferencias entre los países centroamericanos. Guatemala, Honduras y Nicaragua permanecen en una etapa moderada de envejecimiento poblacional, mientras que El Salvador y Panamá ya forman parte del grupo de países con un envejecimiento moderadamente avanzado. Costa Rica, por su parte, se ubica entre las naciones con envejecimiento avanzado, una condición que acelera la reducción de la población infantil y de la demanda educativa.
La CEPAL concluye que la transformación demográfica que vive Centroamérica obligará a adaptar los sistemas educativos a una población estudiantil más reducida. El organismo considera que el reto no será únicamente atender a menos alumnos, sino aprovechar esta transición para elevar la calidad de la educación y garantizar que los recursos liberados contribuyan a cerrar las brechas históricas de aprendizaje y acceso en la región.







