Centroamérica enfrenta el riesgo de perder entre 0.2 % y 0.6 % de su ingreso nacional bruto (INB) por la aplicación del impuesto del 1 % a las remesas en Estados Unidos, de acuerdo con un análisis del Center for Global Development (CGD).
El nuevo tributo, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, se aplicará a transferencias de dinero realizadas en efectivo, giros postales, cheques de caja u otros instrumentos físicos. Según la norma, quedan exentas las operaciones realizadas desde cuentas bancarias o tarjetas emitidas por entidades domiciliadas en EE. UU.
De acuerdo con un análisis del CGD, con sede en Washington, la medida golpeará con mayor fuerza a los países de Centroamérica, dado el peso que tienen las remesas en sus economías. Según las estimaciones, El Salvador perdería el equivalente al 0.62 % del INB, Honduras un 0.55 %, Guatemala un 0.4 % y Nicaragua un 0.16 %.
Impacto en dólares
En términos absolutos, Guatemala sería el país más afectado con una merma de más de $415 millones anuales, seguido de El Salvador con $198 millones y Honduras con $175 millones.
El impacto podría reflejarse en menores ingresos familiares, menor consumo interno y presiones sobre el tipo de cambio, advierte el centro de pensamiento.
La Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca) también ha modelado escenarios sobre el efecto de este cargo y concluyó que los flujos de remesas podrían caer entre 0.37 % y 1.21 % en el mediano plazo.
El efecto será sensible en una región donde las remesas se han consolidado como un pilar económico, ya que en El Salvador, Honduras y Nicaragua representan el 27 % del producto interno bruto (PIB), mientras que en Guatemala superan el 19 %, superando con creces a las exportaciones y la inversión extranjera directa como fuente de divisas.







