El mercado aéreo costarricense enfrenta una fuerte contracción tras la cancelación o suspensión de al menos nueve rutas internacionales en los últimos meses, en un contexto marcado por elevados impuestos y tasas aeroportuarias que encarecen los boletos.
La decisión más reciente la tomó la aerolínea mexicana Volaris, que confirmó la suspensión indefinida de cuatro rutas a partir del 12 de abril: San José–Guatemala, San José–El Salvador, San José–Honduras y San José–Miami.
Según declaraciones de Ronny Rodríguez, director de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo de la compañía, a Semanario Universidad, el peso de los impuestos está afectando la percepción del modelo de bajo costo, ya que los pasajeros no perciben el beneficio tarifario al enfrentar un precio final elevado.
Solo en Costa Rica, los impuestos y tasas de salida representan cerca del 57% del precio final del boleto, lo que reduce el atractivo del destino frente a otros mercados de la región.
Nueve rutas menos en menos de un año
El anuncio de Volaris se suma a otras decisiones adoptadas en 2025. Avianca cesó la ruta San José–Managua el 23 de octubre y San José–San Juan (Puerto Rico) un día después.
Asimismo, Wingo eliminó la conexión Bogotá–San José el 28 de octubre; GOL Linhas Aéreas canceló el vuelo entre São Paulo y San José el 29 de noviembre; y la propia Volaris ya había suspendido la ruta hacia Tulum (México) el 29 de septiembre.
Las aerolíneas han señalado que estas decisiones responden a estrategias comerciales, alta competencia y, especialmente, a los elevados impuestos que inciden directamente en la demanda.
Al respecto, la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) manifestó su preocupación por la suspensión de las cuatro rutas de Volaris. Citada por Costa Rica Hoy, Shirley Calvo, directora ejecutiva de la organización, afirmó que la aerolínea ha sido clave para democratizar el transporte aéreo y diversificar mercados.
Además, destacó que las rutas hacia Centroamérica y Miami no solo fortalecían el turismo, sino también los vínculos comerciales, familiares y empresariales. El sector advierte que la reducción de conectividad podría afectar la competitividad del país como destino, en momentos en que la región compite agresivamente por atraer viajeros e inversión.







