El Banco de Guatemala (Banguat) advirtió el martes que el fenómeno de El Niño está generando efectos sobre la economía guatemalteca, principalmente por su impacto en la producción agrícola y los cultivos de subsistencia del Corredor Seco, además de representar un riesgo para la inflación.
El presidente del Banguat, Johny Gramajo, señaló que una prolongación del fenómeno hasta octubre podría intensificar sus efectos y convertirlo en un “Súper Niño”. Bajo ese escenario, la inflación podría acercarse al límite superior de la meta de 5 %, aunque actualmente se encuentra alrededor del 2.70 %.
“Hay indicios que podríamos tener una pérdida económica entre 1 y 2 décimas de punto porcentual La afectación mas fuerte es social, porque el área mas afectada es el corredor seca, donde los cultivos son de subsistencia, los cultivos mas afectados son maíz, frijol, café”, explicó Gramajo.
Las estimaciones del banco central apuntan así a una posible pérdida económica de entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales, mientras el mayor impacto social recaería sobre las familias que dependen de la agricultura de subsistencia en las zonas más vulnerables a la falta de lluvias.
Entre los productos agrícolas perjudicados por las condiciones climáticas se encuentran principalmente maíz, frijol, arroz y café. Las autoridades también identificaron afectaciones sobre otros cultivos, aunque con distinta intensidad dependiendo de las regiones productoras.
Los efectos se producen en un escenario de menores precipitaciones. Según datos del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), entre enero y agosto de 2026 Guatemala acumuló casi 14 % menos lluvia en comparación con el mismo período de 2025.
La reducción de las lluvias representa un riesgo particularmente importante para el Corredor Seco, donde numerosas familias dependen de sus cosechas para alimentación e ingresos. Una prolongación de las condiciones asociadas con El Niño podría profundizar las pérdidas agrícolas y sus repercusiones sociales.
El Banguat mantiene bajo seguimiento la evolución del fenómeno y sus posibles consecuencias sobre la actividad económica y los precios. El comportamiento climático durante septiembre y octubre será determinante para establecer la magnitud de sus efectos sobre la producción agrícola guatemalteca.







