La economía nicaragüense mantendría un ritmo de crecimiento moderado pero sostenido en 2026, con una proyección de expansión en el rango de 3.5 % y 4.5 %, según el Banco Central de Nicaragua (BCN) en última actualización de las Perspectivas Macroeconómicas 2025-2026.
El escenario planteado por la autoridad monetaria descansa en la continuidad del buen desempeño de los sectores productivos, lo que permitiría preservar la estabilidad del mercado laboral. En ese contexto, el BCN prevé que la tasa de desempleo se mantenga baja, en un rango de entre 3 % y 3.5 %.
En materia de precios, el BCN estima que la inflación se ubicará entre 2.5 % y 3.5 % en 2026, en línea con la tendencia de desaceleración de la inflación internacional, el acompañamiento de una política monetaria y fiscal considerada adecuada y el respaldo de la política cambiaria.
Aunque el panorama es favorable, el BCN reconoce la existencia de riesgos que podrían afectar la evolución de la economía, entre ellos un eventual recrudecimiento de los choques comerciales y los impactos de eventos climáticos. Aun así, subraya que la economía ha mostrado resiliencia y que las autoridades cuentan con instrumentos para atenuar posibles efectos adversos.
Las perspectivas oficiales son más optimistas que las publicadas por el Banco Mundial recientemente, que prevé una expansión del PIB en 3.1 % en 2025 y un 3 % en 2026.
Resultados de 2025 superan lo previsto
El desempeño económico de 2025 ha resultado mejor de lo anticipado inicialmente, incluso en un entorno internacional marcado por la incertidumbre asociada a ajustes en políticas arancelarias y tensiones geopolíticas.
Con base en los resultados observados al tercer trimestre del año, el BCN revisó al alza su escenario macroeconómico respecto al presentado en octubre de 2025. Así, la proyección de crecimiento del PIB para 2025 se elevó a un rango de entre 4.5 % y 5.0 %, desde el 3 %–4.0 % estimado previamente.
Este mejor desempeño también se refleja en la estabilidad del mercado laboral, con una tasa de desempleo promedio que se mantendría entre 3 % y 3.5 %, así como en un ajuste del rango de inflación a 2.5 %–3 %.
Además, el banco central revisó al alza el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que ahora se ubicaría entre 7 % y 8 % del PIB, impulsado por una evolución favorable del comercio exterior y otros flujos externos.







