El reconocido opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro pidió este miércoles al Senado de Estados Unidos aumentar la presión política, económica y financiera contra la dictadiura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al que describió como un sistema autoritario familiar que utiliza las instituciones estatales y sus alianzas con China, Rusia e Irán para mantenerse en el poder.
Chamorro compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado como exfuncionario del último gobierno democrático de Nicaragua, candidato presidencial en 2021, expreso político y actual coordinador de Ciudadanos por la Libertad en el exilio. Durante su intervención recordó que fue detenido el 8 de junio de 2021 y permaneció 611 días en la cárcel El Chipote, hasta que fue expulsado del país junto con otros presos políticos en 2023. Posteriormente, el gobierno le retiró la nacionalidad y confiscó su vivienda y otros bienes.
El opositor sostuvo que su encarcelamiento no constituyó un episodio aislado, sino que formó parte de un sistema de control que desmanteló la oposición política y subordinó al poder judicial, la Policía, las autoridades migratorias, los registros de propiedad y la administración tributaria. También señaló que medios independientes, universidades, organizaciones civiles, asociaciones empresariales y entidades religiosas fueron cerradas, confiscadas u obligadas a operar desde el exilio.
Chamorro advirtió que la importancia de Nicaragua para Washington trasciende las violaciones de derechos humanos debido al acercamiento de Managua con gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos. Señaló que en 2026 las autoridades nicaragüenses autorizaron la presencia de personal militar chino y ruso para ejercicios, intercambios y operaciones humanitarias, y pidieron examinar la cooperación en inteligencia, ciberseguridad, telecomunicaciones, vigilancia e infraestructura estratégica.
Sobre Rusia, Chamorro señaló que Moscú mantiene centros de entrenamiento en Nicaragua y opera instalaciones vinculadas a comunicaciones satelitales e inteligencia. En cuanto a China, afirmó que el país asiático amplió su participación en sectores estratégicos, incluidos minería, infraestructura y seguridad, después de que Managua rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán en 2021. Según su testimonio, compañías vinculadas a capital chino recibieron concesiones para la explotación de oro que abarcan aproximadamente el 10 % del territorio nicaragüense.
El excandidato también expresó preocupación por los vínculos de Nicaragua con Irán. Recordó que Ortega defendió públicamente el derecho iraní a desarrollar armamento nuclear durante una visita del entonces canciller iraní Hossein Amir-Abdollahian en 2023.
Chamorro advirtió además sobre los riesgos migratorios y del crimen transnacional. Según su exposición, entre 2022 y 2024 más de 600.000 migrantes llegaron por vía aérea a Managua desde diferentes regiones del mundo antes de continuar hacia Estados Unidos. También pidió investigar si funcionarios, empresas o instituciones relacionadas con el gobierno nicaragüense podrían facilitar o beneficiar del narcotráfico, después de varios decomisos internacionales de cocaína relacionados con rutas o embarcaciones procedentes de Nicaragua.
Aumentar vigilancia sobre el oro
El oro figura entre los principales sectores sobre los que Chamorro recomendó aumentar la vigilancia. Recordó que el 16 de abril de 2026 la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos sancionó a funcionarios, personas y siete compañías relacionadas con el sector aurífero nicaragüense.
El opositor pidió examinar toda la cadena, desde las concesiones y extracción hasta el transporte, financiamiento, refinerías, intermediarios y compradores finales, para identificar recursos que puedan financiar al gobierno.
Chamorro también propuso aumentar la supervisión sobre el financiamiento multilateral recibido por Nicaragua, particularmente los préstamos del Banco Centroamericano de IntegracIón Económica (BCIE).
A su juicio, aunque determinados proyectos puedan tener objetivos sociales, los recursos internacionales pueden liberar fondos públicos que posteriormente sean destinados a otras actividades gubernamentales. Por ello, pidió que Estados Unidos impulsara entre sus socios una mayor revisión de nuevos créditos al país.
Entre las medidas adicionales, recomendó estudiar restricciones sobre activos de reserva del Banco Central de Nicaragua que se encuentren bajo jurisdicción estadounidense, así como limitar operaciones relacionadas con nueva deuda soberana. También planteó dirigir acciones contra empresas, sectores e intermediarios financieros que generan ingresos significativos para el gobierno, al tiempo que pidió proteger las remesas familiares y evitar consecuencias innecesarias para los trabajadores y empresas independientes.
El opositor planteó que cualquier estrategia de presión debe perseguir objetivos políticos verificables, entre ellos la liberación de todos los presos políticos, la restitución de la nacionalidad y derechos civiles de los exiliados, fin de la persecución religiosa, recuperación de libertades de expresión y asociación, devolución o compensación de propiedades confiscadas y establecimiento de condiciones para elecciones libres.
“El objetivo no debería ser el castigo en sí mismo. Debería ser crear suficiente presión para que el régimen concluya que continuar la represión es más costoso que un cambio político significativo, y preservar un camino por el cual las concesiones verificadas puedan producir un alivio calibrado”, afirmó en su testimonio.
Chamorro también presentó una propuesta de sectores opositores para una eventual transición, basada en una autoridad temporal con un mandato de 24 meses encargada de desmontar el sistema jurídico que sustenta la represión y conducir al país hacia un nuevo orden constitucional y elecciones.
Al concluir, sostuvo que la estrategia internacional debe combinar presión con una salida política claramente definida.
“El principio central debería, por tanto, ser la presión combinada con una vía de salida clara: la comunidad internacional debería dejar claro qué medidas debe tomar Nicaragua para restablecer las relaciones democráticas, manteniendo al mismo tiempo suficiente presión coordinada para hacer que la continuación de un gobierno autoritario sea cada vez más costosa”, afirmó.







