La Unión de Cooperativas de Cafetaleros de El Salvador (UCAFES) advirtió que las plantas no recibieron suficiente agua durante una etapa clave para el desarrollo del fruto. La próxima recolección, que comenzará en octubre, permitirá dimensionar con mayor precisión el impacto climático sobre uno de los cultivos históricos de la economía salvadoreña.
El déficit hídrico impidió que parte de los granos alcanzara un tamaño adecuado, una condición que puede reducir el rendimiento y los ingresos de los productores.
Aunque las mayores afectaciones se concentran en la zona oriental, la gremial también reportó daños considerables en fincas del occidente salvadoreño.
El Instituto Salvadoreño del Café distribuyó pequeñas cantidades de fertilizantes foliares, pero los caficultores consideran que la ayuda fue insuficiente ante las necesidades del sector.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta una producción de 542,000 sacos de 60 kilogramos para el ciclo 2026-2027, frente a los 586,000 previstos para el periodo anterior.
La amenaza también alcanza al mercado internacional. La posibilidad de que El Niño afecte a Brasil, el principal productor mundial, ha elevado la incertidumbre y provocado volatilidad en los precios del café.
La Organización Internacional del Café señaló que la preocupación climática y la limitada disponibilidad de café arábica impulsaron las cotizaciones a mediados de julio, aunque las lluvias posteriores en Brasil moderaron esa presión.







