Un tribunal federal del Distrito Oeste de Texas condenó a 20 años de prisión al hondureño Noel José Fúnez Antúnez, de 41 años, tras declararlo culpable de intentar ingresar ilegalmente a Estados Unidos, informó la Fiscalía Federal de ese distrito.
De acuerdo con documentos judiciales, Fúnez Antúnez fue interceptado el 17 de noviembre de 2025 por agentes de la Patrulla Fronteriza cerca de Eagle Pass, Texas. Durante el procedimiento, admitió ser ciudadano hondureño y no contar con autorización legal para permanecer en territorio estadounidense.
Las autoridades lo trasladaron a la estación de la Patrulla Fronteriza de Eagle Pass Sur para completar el proceso migratorio. Posteriormente, una revisión de sus antecedentes penales reveló que había sido condenado anteriormente por secuestro, reingreso ilegal a Estados Unidos y agresión sexual.
El fiscal federal para el Distrito Oeste de Texas, Justin R. Simmons, afirmó que la sentencia busca enviar un mensaje a quienes intentan ingresar ilegalmente al país.
“Este es el mensaje que debemos enviarle a cualquiera que esté pensando en entrar ilegalmente a Estados Unidos”, expresó.
Simmons también señaló que el ahora condenado ya había enfrentado múltiples procesos judiciales en Estados Unidos.
“Aquí tenemos a un extranjero ilegal que ya ha sido condenado varias veces en nuestro país, que pensó que podría colarse y vivir una vida en libertad. En cambio, fue recibido por agentes federales y la Señora Justicia, y pasará las próximas dos décadas en una prisión federal antes de ser deportado una vez más”, añadió Simmons.
Según la acusación original, Fúnez Antúnez ya había sido deportado de Estados Unidos en junio de 2024. Sin embargo, volvió a cruzar la frontera de manera irregular por el sector de Eagle Pass, donde fue nuevamente detenido por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Tras conocer la sentencia, el hondureño presentó un recurso de apelación ante la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito para impugnar el fallo emitido por el tribunal federal de Texas.
Las autoridades estadounidenses indicaron que el caso forma parte de la operación Take Back America, una estrategia conjunta del Departamento de Justicia y del Departamento de Seguridad Nacional orientada a combatir el ingreso irregular de migrantes y reducir la influencia de organizaciones criminales transnacionales dentro del territorio estadounidense.







