La población de inmigrantes centroamericanos en condición migratoria irregular en Estados Unidos alcanzó 4.304 millones de personas a mediados de 2024, según un estudio del Migration Policy Institute (MPI). La cifra representa un crecimiento de 2.253 millones respecto a 2019, cuando el total ascendía a 2.051 millones, consolidando a la región como una de las principales fuentes de migración hacia territorio estadounidense.
El informe señala que el aumento de los flujos migratorios desde Centroamérica convirtió a la región en el segundo mayor origen de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, únicamente por detrás de México. Como resultado, los centroamericanos representan 27 % de la población migrante irregular, frente al 15 % que registraban en 2010.
Guatemala lidera la migración centroamericana con 1.525 millones de inmigrantes en condición irregular, seguida por Honduras con 1.349 millones y El Salvador con 920,000. Los tres países figuran entre las principales nacionalidades de origen de la población indocumentada que reside en Estados Unidos.
El estudio atribuye este crecimiento al incremento de los cruces irregulares registrados entre 2021 y 2024, así como a factores persistentes en la región, entre ellos las dificultades económicas, la violencia, la inseguridad y la inestabilidad política, que impulsaron a miles de personas a abandonar sus países.
El MPI también destaca que la composición de la migración irregular cambió significativamente en la última década. Mientras la participación de México descendió del 62 % al 35 % del total de inmigrantes indocumentados, Centroamérica incrementó su peso hasta convertirse en una de las regiones con mayor crecimiento.
La investigación estima que hasta 40 % de la población migrante irregular en Estados Unidos contaba a mediados de 2024 con alguna protección temporal, como el Estatus de Protección Temporal (TPS), DACA, programas de parole humanitario o solicitudes de asilo pendientes, mecanismos que permitieron a millones de personas permanecer legalmente de forma provisional.
El informe advierte que el endurecimiento de las políticas migratorias implementadas durante 2025 redujo los cruces irregulares y fortaleció las deportaciones, por lo que el crecimiento de la población migrante indocumentada podría desacelerarse o incluso comenzar a disminuir en los próximos años.







