Los préstamos otorgados por China a Nicaragua se han convertido en una fuente de preocupación por sus condiciones financieras y por el impacto que podrían tener sobre las finanzas públicas del país, según afirmó el académico estadounidense Evan Ellis, en una entrevista concedida a Centroamérica360.
El experto en la relación entre China y América Latina sostuvo que el principal problema para Nicaragua no es únicamente el nivel de endeudamiento, sino las condiciones bajo las cuales se están negociando los créditos y la forma en que estos recursos terminan beneficiando a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
“Yo creo que para la gente de Nicaragua el problema con el endeudamiento chino es más que nada los términos, porque son términos super predatorios”, señaló Ellis. Según explicó, varios contratos establecen obligaciones financieras desde el momento mismo de la firma, incluso antes de que los proyectos comiencen a ejecutarse.
El académico estadounidense afirmó que algunos acuerdos contemplan que Nicaragua asuma compromisos equivalentes al 20 % del valor del financiamiento desde la suscripción del contrato. Además, advirtió sobre elevadas tasas de interés y múltiples cargos adicionales que incrementan significativamente el costo final de los préstamos: “No solo tasas de interés, sino lo que hay en comisiones, comisión por encima de una comisión”, advirtió.
“Los términos para el aeropuerto Punta Huete, otros proyectos para las carreteras son abusivos y en el fin o sea ya los préstamos básicamente ya se han convertido en un instrumento en que empresas chinas van despilfarrando Nicaragua”, expresó.
Ellis considera que muchas de las iniciativas financiadas por China fueron estructuradas bajo condiciones que favorecen a las empresas acreedoras independientemente del resultado de los proyectos.
“Si los proyectos prosperan, ganan; si los proyectos fallan, también los chinos ganan”, afirmó al describir la lógica detrás de varios de estos contratos.

Financiamiento a élites corruptas
El especialista también vinculó la relación económica entre Managua y Pekín con mecanismos que facilitan la permanencia del régimen sandinista. A su juicio, los recursos procedentes de China representan una fuente de financiamiento que beneficia a grupos empresariales y élites políticas afines al Gobierno.
“China hace disponible dinero, que es disponible para corrupción a las élites afiliados con el régimen”, sostuvo Ellis. Agregó que esos recursos no necesariamente se traducen en desarrollo económico para la población, sino que permiten mantener redes de influencia política y económica alrededor del oficialismo.
Asimismo, señaló que la cooperación china incluye tecnologías y capacidades que fortalecen los mecanismos de vigilancia y control social, mientras que Rusia complementa ese respaldo mediante apoyo político y otras formas de cooperación estratégica.
No obstante, Ellis aclaró que ni China ni Rusia constituyen el factor decisivo en la permanencia de Ortega en el poder. Según explicó, la principal fortaleza del régimen continúa siendo el control de las estructuras de seguridad y de los mecanismos de coerción estatal, en un contexto donde la oposición enfrenta restricciones para organizarse y ejercer contrapesos democráticos.
Para el experto, el mayor riesgo a largo plazo es que Nicaragua continúe profundizando su dependencia financiera mediante acuerdos poco transparentes y de condiciones desfavorables, lo que podría comprometer aún más la capacidad económica del país y beneficiar a intereses externos en detrimento de la población.







