La Unión Europea avanza hacia una posición más firme frente a China, impulsada por las preocupaciones de varios Estados miembros sobre el creciente déficit comercial y los efectos que la expansión de las exportaciones chinas tiene sobre la industria europea.
El presidente del Partido Popular Europeo (PPE) en el Parlamento Europeo, Manfred Weber, afirmó que Europa debe abrir una nueva etapa en su relación con Pekín y abandonar lo que calificó como una etapa de ingenuidad en materia económica y comercial.
“Europa necesita abrir una nueva etapa en su relación con China”, declaró Weber al diario alemán Bild am Sonntag, donde también advirtió que “la era de la ingenuidad ha terminado”.
Las declaraciones se producen antes de la cumbre de la Unión Europea prevista para el 18 de junio, en la que varios gobiernos, encabezados por Francia, buscan impulsar una estrategia más contundente frente al gigante asiático.
Los países europeos sostienen que la sobreproducción industrial china y la exportación de bienes a precios reducidos están generando una presión creciente sobre sectores manufactureros europeos que ya enfrentan dificultades por el bajo crecimiento económico y la competencia global.
La Comisión Europea también manifestó recientemente su preocupación por el estado actual de las relaciones económicas con China. Bruselas considera que el modelo comercial vigente ha generado desequilibrios que requieren una revisión para garantizar condiciones más equitativas para las empresas europeas.
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, señaló tras reunirse con autoridades chinas en París que ambas partes iniciarán conversaciones más profundas para abordar lo que calificó como un déficit comercial cada vez más difícil de sostener.
Según Weber, el déficit comercial europeo con China alcanza niveles que amenazan la competitividad industrial del continente. El dirigente alemán advirtió que, si la Unión Europea no responde, parte de su base manufacturera podría verse seriamente afectada.
Como ejemplo de las medidas adoptadas, Weber destacó los aranceles impuestos por Bruselas a los vehículos eléctricos fabricados en China, una política que considera necesaria para proteger a los productores europeos frente a prácticas comerciales que considera desleales.
El líder del PPE también cuestionó que recursos financiados por contribuyentes europeos terminen beneficiando indirectamente a empresas chinas. Citó el caso de un proyecto respaldado por fondos europeos para la adquisición de autobuses destinados a Senegal, donde una empresa china obtuvo el contrato frente a competidores europeos.
“La ayuda europea al desarrollo financiada por los contribuyentes no debe beneficiar a empresas chinas”, sostuvo Weber, quien además insistió en que cualquier compañía que busque operar en Europa deberá cumplir plenamente con las normas comunitarias.
Sin embargo, una política más agresiva hacia Pekín también implica riesgos para la economía europea. Expertos advierten que China podría responder restringiendo la exportación de materias primas estratégicas, especialmente tierras raras, fundamentales para industrias tecnológicas, energéticas y automotrices.
Alemania figura entre los países más expuestos a este escenario debido a la dependencia de estos materiales para su sector industrial. Aunque la Unión Europea ha avanzado en acuerdos comerciales con socios como Canadá, India y los países del Mercosur, persisten dudas sobre si estas alianzas podrían compensar completamente una eventual interrupción del suministro chino.
Pese a ello, Weber considera que Europa mantiene una posición de fortaleza debido a la importancia que representa el mercado europeo para las exportaciones chinas. “China nos necesita”, afirmó, al defender que Bruselas utilice ese peso económico para garantizar una competencia más equilibrada y proteger los intereses industriales del bloque.







