El respaldo internacional a la candidatura del escritor nicaragüense Sergio Ramírez para ingresar a la Real Academia Española (RAE), creció esta semana con una declaración firmada por más de cientos de intelectuales.
Al menos 400 intelectuales, escritores y académicos de prestigio rechazaron los “debates politiqueros” surgidos alrededor de su posible elección.
La carta de apoyo, promovida por el escritor panameño Carlos Wynter Melo, defiende que la discusión sobre la incorporación de Ramírez debe centrarse en su obra literaria y su aporte a la lengua española, y no en las disputas ideológicas derivadas de su pasado político en Nicaragua.
El pleno de la RAE votará este jueves 21 de mayo la candidatura del autor nicaragüense para ocupar la silla “L”, vacante tras la muerte del escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Intelectuales rechazan “debates partidistas”
La declaración, difundida en la plataforma Change.org y respaldada por organizaciones culturales de Panamá y otros países, reúne firmas de reconocidos autores latinoamericanos como Juan Villoro, Claudia Piñeiro, Laura Restrepo, Piedad Bonnett, Santiago Roncagliolo y Andrés Neuman.
Los firmantes sostienen que reducir la candidatura de Ramírez a controversias políticas “empobrece” el sentido de una elección académica y cultural.
“La lengua española pertenece a todos”, señala el pronunciamiento, que considera a Ramírez “una de las voces más sólidas y significativas de la literatura en español de las últimas décadas”.
Wynter Melo afirmó que impulsó la iniciativa al considerar necesario responder a los ataques contra el escritor nicaragüense y defender una evaluación basada en “criterios de excelencia literaria”.

El pasado sandinista divide opiniones
La candidatura de Ramírez también provocó rechazo dentro de un reducido sector del exilio nicaragüense en Miami y San José, que cuestionan el papel político que desempeñó el escritor durante los años ochenta.
Ramírez integró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional entre 1979 y 1985 y fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, durante el primer gobierno sandinista.
Los críticos sostienen que el escritor no ha realizado suficiente autocrítica sobre las violaciones a derechos humanos y restricciones a la libertad de prensa ocurridas en ese período.
El debate abrió una nueva fractura dentro de la oposición nicaragüense en el exilio, dividida entre quienes consideran que la trayectoria literaria de Ramírez debe separarse de su pasado político y quienes creen que su papel histórico no puede ignorarse.
Lea también: Sergio Ramírez dedica su premio Ortega y Gasset a los más de 300 periodistas nicaragüenses exiliados por la dictadura

Del poder político al exilio
Nacido en Masatepe en 1942, Ramírez es uno de los escritores centroamericanos más reconocidos internacionalmente.
Ganó el Premio Cervantes en 2017 y en 2025 obtuvo la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa por su obra El caballo dorado.
Durante años fue aliado político de Daniel Ortega, pero rompió con el gobernante sandinista en 1995 y posteriormente se convirtió en uno de sus críticos más visibles.
El escritor reside actualmente en Madrid, después de que el régimen de Ortega y Rosario Murillo lo despojara de su nacionalidad nicaragüense y ordenara su captura en 2023. España le concedió la ciudadanía ese mismo año.
En semanas recientes, la propia RAE elogió públicamente a Ramírez y lo calificó como un escritor “fundamental, generoso y comprometido”.
Además, aumentó las expectativas sobre una elección que trasciende el ámbito literario y se ha convertido en un símbolo del intenso debate político y cultural que rodea actualmente a Nicaragua.







