El consumo de cannabis en Costa Rica registró un aumento en los últimos años, según un estudio de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), lo que reaviva el debate sobre su regulación en el país.
La investigación determinó que el 19.9 % de la población ha consumido esta sustancia alguna vez en su vida, mientras que el 4.4 % lo hizo en el último mes, evidenciando una tendencia al alza entre 2015 y 2022.
El análisis, desarrollado por el investigador Roberto Salas Sánchez, concluye que las políticas prohibicionistas no han logrado frenar el acceso ni el uso del cannabis.
“El análisis de los datos muestra que la criminalización afecta principalmente a personas consumidoras, mientras que el mercado ilegal sigue activo y en crecimiento, lo que obliga a repensar las políticas públicas desde un enfoque de salud y derechos humanos”, afirmó.
Uno de los hallazgos más relevantes indica que el 73.7 % de los decomisos de marihuana corresponden a cantidades mínimas, entre 0.01 y 1 gramo, lo que sugiere que las acciones policiales se concentran en consumidores y no en redes de tráfico.
El estudio también señala que el sistema de emergencias 911 recibe más de 2,000 llamadas mensuales relacionadas con drogas, equivalente a un promedio de 74 reportes diarios.
En cuanto a la percepción ciudadana, el 74.9 % de la población rechaza el acceso recreativo al cannabis, aunque existe mayor aceptación para su uso médico, con un 64.3 %, y científico, con un 61.1 %.
La encargada de la carrera de Ciencias Policiales de la UNED, Karen Jiménez Morales, destacó la necesidad de promover un debate informado, basado en evidencia científica y experiencias internacionales.
Asimismo, el estudio advierte que la regulación no necesariamente reduce la violencia vinculada a otras drogas, pero podría generar ingresos para el Estado y mejorar la atención en salud pública y prevención del crimen.
En ese sentido, también plantea que la regulación permitiría garantizar la calidad del producto y reducir riesgos asociados a su adulteración con sustancias peligrosas.
Los datos reflejan que, en 2023, solo el 9.6 % de las personas atendidas por consumo problemático en ONG correspondía al cannabis, frente al 45 % vinculado al alcohol.
La investigación concluye que el consumo de cannabis es una realidad creciente en Costa Rica, lo que exige un enfoque integral basado en la reducción de riesgos, la salud pública y el respeto a los derechos humanos.







