Las remesas familiares que recibió el Triángulo Norte de Centroamérica alcanzaron en 2025 su mayor nivel histórico, con un total de $47,730 millones.
El monto enviado a El Salvador, Guatemala y Honduras superó en $7,997 millones al registrado en 2024, cuando sumaron $39,733 millones, lo que equivale a un crecimiento del 20.1 %.
El aumento se produjo en un contexto adverso para la migración, marcado por la política restrictiva de la Administración de Donald Trump, que llevó a muchos migrantes a incrementar los envíos como una forma de ahorro ante el riesgo de deportación.
A este factor se sumó el buen desempeño del mercado laboral en Estados Unidos y el crecimiento de su economía, que sostuvieron la capacidad de envío de los migrantes centroamericanos. En los tres países, la mayor parte de las remesas continúa procediendo de territorio estadounidense, principal origen de estos flujos.
Bajo la lupa
Guatemala se mantuvo como el mayor receptor del Triángulo Norte, con $25,530 millones en 2025, $4,020 millones más que en 2024. El incremento fue de 18.7 %, consolidando a las remesas como uno de los principales motores de su economía y del consumo interno.
Honduras destacó por registrar la mayor tasa de crecimiento interanual. El país recibió $12,212 millones, lo que representó un aumento del 25.3 % frente a 2024, equivalente a $2,469 millones adicionales. El Banco Central de Honduras reporta que Estados Unidos aportó el 98.46 % del total, en un país donde residen alrededor de 1.8 millones de hondureños.
El Salvador, por su parte, captó $9,987.9 millones en remesas durante 2025, al menos $1,508 millones más que los $8,489.7 millones del año previo, con un crecimiento del 17.8 %. De ese total, $9,224.9 millones procedieron de Estados Unidos, lo que representó el 92.4 % de los ingresos por remesas y un alza del 18.7 %.
La fuerte dependencia de Estados Unidos como país emisor de remesas se da en momentos en que ese país anunció nuevas medidas. Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor un impuesto del 1 % para los envíos en efectivo, giros postales, cheques de caja o cualquier instrumento físico, lo que podría modificar la forma en que se realizan las transferencias.
Aunque toda Centroamérica recibe remesas familiares, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua concentran los mayores niveles de dependencia. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) previó en noviembre pasado que estos ingresos superarían los $55,295 millones en 2025.
El multilateral señaló que Honduras es el país más dependiente de las remesas en América Latina, con un monto equivalente al 30.4 % de su producto interno bruto (PIB), seguido de Nicaragua con 30 %, El Salvador con 27.3 % y Guatemala con 21.4 %.







