La caída en desgracia del general Zhang Youxia, vicepresidente primero de la Comisión Militar Central y considerado por años el brazo derecho de Xi Jinping, marca el punto más alto —y más sorprendente— de la mayor purga militar en China en casi medio siglo. El histórico aliado del presidente está siendo investigado por corrupción, en medio de acusaciones de filtración de información sobre el programa nuclear a Estados Unidos y de recibir sobornos para designaciones clave en la estructura castrense.
Zhang, de 75 años, fue durante mucho tiempo visto como un “hermano jurado” del propio Xi y uno de los últimos cuadros con experiencia en combate activo. Su repentina desaparición de una reunión del Partido Comunista y la rapidez con que se anunció su investigación sorprendieron incluso a los más atentos observadores de la política china.
La medida deja profundamente debilitada a la Comisión Militar Central —el máximo órgano del Ejército Popular de Liberación (EPL)—, que pasó de contar con seis generales uniformados en 2022 a tener solo uno en funciones. La purga también golpeó el ánimo del mercado: un índice del sector defensa chino cayó hasta 4.6 % el lunes, reflejando la incertidumbre sobre la estabilidad del aparato militar.
Aunque las autoridades chinas no han detallado los cargos, medios como The Wall Street Journal informaron que Zhang habría participado en actividades ilícitas que comprometen seriamente la seguridad nacional. Su caso se suma al del general Liu Zhenli, también destituido, en lo que el diario oficial del EPL calificó como una “traición” al sistema de mando liderado por Xi.
Implicaciones para la sucesión y Taiwán
Más allá de las acusaciones de corrupción, la destitución de Zhang tiene fuertes implicaciones políticas. Como miembro del Politburó y figura de peso en el EPL, era uno de los pocos con capacidad real para movilizar oposición interna ante un eventual cuarto mandato de Xi en 2027. Su salida allana el camino para que el presidente consolide aún más su poder, pero también deja dudas sobre el nivel de cohesión dentro del Partido Comunista.
La sacudida en el EPL ocurre en un contexto geopolítico sensible, con Estados Unidos endureciendo su postura internacional y Taiwán bajo presión constante por parte de Pekín. Desde Taipéi, el ministro de Defensa Wellington Koo calificó los recientes cambios como “anormales” y advirtió que el gobierno taiwanés intensificará su monitoreo de las acciones militares chinas.
“El ejército chino nunca ha descartado el uso de la fuerza contra Taiwán”, recordó Koo, quien agregó que su país empleará todas las herramientas de inteligencia disponibles para evaluar las intenciones de Pekín. Aunque aclaró que todavía no se trata de una reorganización completa del liderazgo, sí reconoció que la situación genera “preocupación”.
Expertos coinciden en que la destitución de Zhang refleja tanto la consolidación del poder de Xi Jinping como su creciente desconfianza hacia el entorno más cercano. “Ahora está claro que nadie en el liderazgo está a salvo, independientemente de su cercanía con Xi”, señaló Jonathan Czin, exanalista de la CIA.
El control del EPL se ha vuelto una prioridad para Xi, quien ya durante su primer mandato purgó a altos mandos como Guo Boxiong y Xu Caihou por intentar crear núcleos de poder paralelos. Con Zhang, el presidente pone fin a la carrera del último general de alto rango que lo acompañó en las reformas clave del ejército.
Mientras tanto, Taiwán observa con cautela. La isla, blanco constante de maniobras militares chinas, considera que cualquier debilidad en el liderazgo del EPL podría traducirse en una mayor prudencia por parte de Xi en el uso de la fuerza. No obstante, los expertos coinciden en que la situación sigue siendo volátil.







