Honduras se prepara para un cambio de mando marcado por la sobriedad, la seguridad y señales políticas hacia la región y la comunidad internacional: la investidura del presidente electo Nasry “Tito” Asfura, programada para el 27 de enero de 2026 en Tegucigalpa.
La ceremonia de toma de posesión de Nasry Asfura marcará un giro respecto a actos anteriores. Lejos de los grandes escenarios, el evento se realizará en el Congreso Nacional, apostando por un formato compacto que busca enviar un mensaje de austeridad y responsabilidad fiscal.
El cambio de sede no es casual. El equipo del mandatario electo ha subrayado que se trata de una ceremonia sobria, sin ostentaciones, en sintonía con el discurso de estabilidad económica que Asfura ha prometido desde la campaña, tras ganar las elecciones con más del 40 % de los votos, según cifras oficiales del Consejo Nacional Electoral.
El acto se desarrollará en un contexto político sensible. Tras semanas de tensión poselectoral y cuestionamientos de sectores opositores, el país entra en la fase final de la transición, con la instalación de la nueva legislatura como antesala del traspaso de mando.
La seguridad es uno de los ejes centrales de la jornada. Unos 3.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional resguardan el perímetro del Legislativo, con controles de acceso, cámaras de monitoreo en tiempo real y operativos del Batallón Canino dentro del hemiciclo.
Detalles simbólicos
Entre los detalles más simbólicos figura la banda presidencial. La pieza fue confeccionada nuevamente por María de los Ángeles Valladares, costurera encargada desde 1994, e incorpora el azul royal tradicional y un elemento especial solicitado por Asfura, cuyo significado se revelará durante la investidura.

En el plano internacional, la toma de posesión llega tras una gira del presidente electo por Estados Unidos e Israel, donde sostuvo encuentros con figuras políticas de alto nivel. Estos contactos son vistos como un anticipo del enfoque diplomático que buscará imprimir a su administración.
La acreditación para prensa nacional e internacional ya está en marcha, anticipando una amplia cobertura regional. Aunque el formato será reducido, el evento concentra la atención centroamericana por su simbolismo político y por el momento que vive Honduras.
Con los símbolos patrios listos y un fuerte dispositivo de seguridad activado, el país se alista para una ceremonia que, más allá del protocolo, pretende marcar el inicio de una nueva etapa política con mensajes claros hacia dentro y fuera de la región.







