Tras una evaluación negativa sobre el estado de la red vial, el presidente de Bernardo Arévalo anunció un giro en su agenda de infraestructura y prometió 81 proyectos viales para ejecutar durante la segunda mitad de su gestión en Guatemala, en un intento por revertir críticas y mejorar su balance de gobierno.
El propio mandatario reconoció retrasos importantes en carreteras y puentes durante sus primeros dos años en el poder, una de las áreas peor evaluadas por distintos sectores productivos y por la ciudadanía, especialmente fuera de la capital.
Arévalo enfrenta ahora la mitad de su mandato aún por delante, un período clave para mostrar resultados concretos en infraestructura, uno de los reclamos históricos en Guatemala por su impacto directo en comercio, empleo y movilidad.
Según explicó el Ejecutivo, el plan contempla 81 proyectos viales, de los cuales 42 forman parte de las metas presidenciales, lo que les da prioridad política y presupuestaria antes de que finalice la administración.

Las obras incluyen construcción y rehabilitación de carreteras, mantenimiento de tramos estratégicos y reparación de puentes, con el objetivo de mejorar la conexión entre departamentos y reducir costos logísticos.
El Gobierno también confirmó que seis proyectos se ejecutarán en coordinación con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, mientras que la Dirección General de Caminos tendrá a su cargo más de 670 kilómetros de intervención directa.
Sin embargo, especialistas advierten que el deterioro de la red vial no se resuelve en pocos años, y que el desafío de Arévalo será convertir los anuncios en obras visibles antes del cierre de su mandato, en un contexto donde la infraestructura sigue siendo una deuda estructural en Guatemala y en buena parte de Centroamérica.







