La Iglesia Católica en Nicaragua enfrentará un 2026 de continuidad en la persecución y el asedio, según testimonios recogidos por ACI Prensa de voces exiliadas, víctimas y expertos.
El sacerdote Edwing Román, vicario parroquial de Santa Ágatha en Miami, exiliado, declaró el 12 de enero a la agencia que no visualiza un cambio en el trato brutal a la Iglesia.
“Para la Iglesia Católica en Nicaragua este 2026 se presenta como una continuación de la represión, y el asedio a las parroquias y a sacerdotes que por temor a represalias no pueden denunciar”, dijo.
Román subraya que la ausencia de medios de comunicación independientes y el miedo a denunciar han impuesto un “silencio forzado” en el clero.
Censura y espionaje
“No hay medios de comunicación independientes en el país, todos son oficialistas”, y trabajan para la dictadura familiar Ortega-Murillo, afirmó a ACI Prensa.
Recordó que la Iglesia ha sufrido el exilio de 4 obispos, más de un centenar de sacerdotes y un elevado número de religiosas, junto a la expropiación de bienes y el cierre de medios católicos.
Según datos proporcionados por Martha Patricia Molina, autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida, entre 2018 y finales de 2025 se registraron 43 confiscaciones de propiedades eclesiásticas y 1.030 ataques a la comunidad católica.
Además, la dictadura ha prohibido más de 18 mil procesiones religiosas. Molina también indicó que “304 sacerdotes y monjas ya no ejercen su ministerio pastoral en Nicaragua”.
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Rezar en público es delito
El control sobre la Iglesia se ha intensificado, señala Román, porque el régimen considera a la institución como “un foco de oposición potencial que goza de aceptación incluso de no creyentes o de otras religiones”.
Añadió que la vigilancia a sacerdotes incluye la revisión de celulares y la exigencia de informes semanales a la policía.
Molina, quien compareció el 13 de enero ante la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), alertó en Washington que “en Nicaragua, rezar en público se considera un delito”.
Destacó que el país fue el único representante americano en la audiencia, compartiendo espacio con países reconocidos por su persecución religiosa como China, Nigeria y Pakistán.
País criminal
“Nicaragua es un país criminal en donde no se respeta la libertad religiosa y que se persigue a cristianos únicamente por practicar su fe”, advirtió a ACI Prensa.
ACI Prensa es una agencia internacional de noticias católicas fundada en 1980 en Lima, Perú. Se especializa en la cobertura de la Iglesia Católica en Latinoamérica y el mundo.
En entrevistas previas, Molina había denunciado que “la dictadura ha convertido a Nicaragua en una gran cárcel”, con sacerdotes y obispos bajo vigilancia constante y obligados a reportar horarios.
La represión ha llegado al punto de limitar las ordenaciones por la falta de obispos y permitir únicamente tres procesiones religiosas de carácter tradicional, mientras otras manifestaciones de fe son reprimidas.
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Liberaciones como farsa
Sobre la reciente liberación de algunos presos políticos, Félix Maradiaga, excandidato presidencial y expresidente de la Fundación Libertad, indicó a ACI Prensa que no creía en un cambio del régimen.
“La noticia de que algunos presos políticos están comenzando a recuperar parte de su libertad” es resultado de la presión internacional, especialmente tras el pronunciamiento de la Embajada de Estados Unidos en Managua.
Sin embargo, Molina matizó que estas liberaciones son “una farsa”, pues se traducen en arresto domiciliario y vigilancia extensiva a las familias de los liberados.
Tanto Román como Molina coinciden en que el futuro inmediato de la Iglesia y la sociedad nicaragüense permanece bajo un clima de “terror y desesperanza”.
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Esperanza en cambios
La única esperanza radica en la presión internacional y el apoyo espiritual desde el exterior, dijeron.
Román instó a mantener la oración y la solidaridad, agradeciendo al Papa León XIV y a obispos extranjeros, como Monseñor Thomas Wensky en Miami, por su respaldo a los exiliados.
De acuerdo con ACI Prensa, la situación en Nicaragua para la Iglesia Católica en este 2026 se proyecta sin cambios significativos.
Mientras persista la dictadura de Ortega y Murillo, consolidando un escenario de represión, silencio forzado y exilio para sus líderes y fieles, no habrá cambios.






