La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, solicitó un diálogo directo y franco con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el proceso electoral hondureño, en un momento decisivo para el cierre de su mandato.
El llamado, divulgado este 10 de enero de 2026 en la red social X, coloca a un actor externo en el centro de una crisis política interna, cuando faltan 17 días para el traspaso presidencial.
Castro atribuyó a Trump una influencia negativa en el desarrollo de las elecciones del 30 de noviembre de 2025, por sus pronunciamientos públicos a favor de Nasry Asfura.
La acusación de injerencia y el contraste diplomático
En su mensaje, la mandataria sostuvo que las publicaciones de Trump afectaron el proceso democrático y perjudicaron a la candidata del oficialismo.
El señalamiento introduce una confrontación diplomática inusual en la fase final del calendario electoral hondureño. También contrasta con el principio de no injerencia que el Ejecutivo ha defendido durante el proceso.
Sr. Presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump:
Le invito respetuosamente a que sostengamos un diálogo directo y franco sobre el proceso electoral en Honduras, en particular sobre sus pronunciamientos públicos en la red social X a favor del ciudadano Nasry…
— Xiomara Castro de Zelaya (@XiomaraCastroZ) January 10, 2026
Al mismo tiempo, Castro pidió una audiencia o llamada directa con Trump para abordar la situación electoral. El gesto refuerza la centralidad del conflicto y eleva su dimensión internacional.
El decreto como respaldo político al mensaje presidencial
Como parte del mismo pronunciamiento, Castro explicó las razones por las que sancionó el Decreto Legislativo 58-2025, aprobado por 69 diputados del Congreso Nacional.
El decreto ordena al Consejo Nacional Electoral (CNE) realizar el conteo de 4,774 actas no escrutadas, equivalentes a más de 1.5 millones de votos.
Según la presidenta, el CNE se negó injustificadamente a realizar el escrutinio y dejó sin resolver 292 impugnaciones relacionadas con presuntas irregularidades.
Esto desconoce la oficialización de los resultados electorales. Nasry Asfura, político conservador del Partido Nacional, es el mandatario electo y debe asumir el Ejecutivo el 27 de este mes.
Choque con órganos electorales en la recta final
Castro también cuestionó al Tribunal de Justicia Electoral (TJE) por negar el conteo de 435 urnas y actuar, según su versión, sin su pleno integrado.
Estas acusaciones profundizan el conflicto entre el Ejecutivo y los órganos electorales, en un momento en que los resultados ya habían sido declarados oficialmente.
El enfrentamiento institucional se produce cuando organismos internacionales han llamado a respetar el proceso y la transición presidencial.
Un llamado externo en un contexto de debilidad interna
El mensaje presidencial surge tras la derrota electoral del partido Libre y en medio de crecientes cuestionamientos al manejo del proceso poselectoral.
Al recurrir a un diálogo con Trump, Castro traslada el foco del conflicto fuera del ámbito institucional hondureño, pese a que ha denunciado injerencias extranjeras en el pasado.
El movimiento redefine el cierre de su gobierno y expone la fragilidad del oficialismo en el escenario postelectoral.
Transición bajo presión y escenario abierto
Aunque Castro reiteró que entregará el poder el 27 de enero de 2026, el llamado a Trump y la reactivación del debate sobre el conteo de votos mantienen abierta la crisis política.
La combinación de confrontación diplomática, choque institucional y calendario ajustado coloca a Honduras ante un cierre de mandato marcado por la incertidumbre.
En la recta final, el llamado presidencial no solo reordena la agenda política, sino que deja bajo escrutinio la estabilidad democrática y la transición de poder.







