La falta de profesionales especializados en ciberseguridad se ha convertido en un nuevo factor de riesgo para los Estados. Un informe regional advierte que el mundo enfrenta un déficit de 4,8 millones de expertos, una brecha que deja a Centroamérica particularmente expuesta frente al aumento de los ciberataques y la digitalización acelerada de los servicios públicos.
La demanda global de especialistas en ciberseguridad crece a un ritmo muy superior a la capacidad de formación de nuevos profesionales. Según el informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de Estados Americanos (OEA), esta escasez limita la capacidad de los países para prevenir, detectar y responder a ataques digitales cada vez más sofisticados.
En Centroamérica, el impacto es mayor debido a limitaciones estructurales en educación técnica, inversión pública y salarios competitivos. Países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua enfrentan dificultades para conformar equipos especializados que protejan sistemas estatales, bases de datos sensibles e infraestructuras críticas.
La situación se vuelve especialmente delicada en sectores como salud, educación y administración pública, donde la digitalización avanzó rápidamente en los últimos años, pero sin el acompañamiento necesario en materia de seguridad informática. Hospitales, plataformas educativas y sistemas de gestión pública suelen operar con personal insuficiente para enfrentar ataques complejos.
A esta fragilidad se suma la fuga de talentos. Muchos profesionales formados en la región migran hacia mercados más desarrollados, atraídos por mejores condiciones laborales, lo que debilita aún más las capacidades locales. El resultado es una creciente dependencia de consultores externos y respuestas tardías ante incidentes graves.
El informe advierte que esta brecha no es solo un problema técnico, sino también económico y social. Sin personal capacitado, los Estados tienen mayores dificultades para garantizar servicios digitales confiables, proteger la información de los ciudadanos y generar confianza en la transformación digital.

Además, la falta de especialistas complica la respuesta frente a nuevas amenazas como el ransomware, el robo de datos y las campañas de desinformación digital, que requieren equipos entrenados y coordinación permanente entre instituciones públicas y privadas.
Frente a este escenario, el BID y la OEA subrayan la necesidad de invertir en educación, formación técnica y programas de capacitación, así como de fortalecer alianzas con universidades y el sector privado para cerrar la brecha de talento en ciberseguridad.
El informe concluye que, si Centroamérica no logra atender esta crisis laboral, el aumento de los ciberataques seguirá superando la capacidad de defensa de los Estados. En un contexto donde la seguridad digital es clave para el desarrollo, la falta de expertos se perfila como uno de los desafíos más urgentes para la región.







