Un nuevo estudio científico reveló que los árboles de los bosques tropicales en Panamá están desarrollando raíces más largas y profundas como respuesta a la sequía prolongada, una estrategia de supervivencia que, sin embargo, podría no ser suficiente para enfrentar el impacto del cambio climático.
La investigación forma parte del experimento PARCHED (Panama Rainforest Changes with Experimental Drying), en el que un equipo internacional de científicos monitorea desde 2015 la evolución de los árboles ante condiciones artificialmente secas. El trabajo fue publicado en la revista científica New Phytologist.
Los científicos instalaron estructuras transparentes que bloquean entre el 50 % y el 70 % de la lluvia en 32 parcelas ubicadas en cuatro zonas forestales de Panamá. Además, cavaron trincheras con plástico para impedir el acceso del agua desde el exterior, simulando condiciones prolongadas de sequía.
“Los árboles compensaron la pérdida de raíces superficiales enviando raíces finas hacia las capas más profundas del suelo, presumiblemente en busca de humedad”, explicó Daniela Cusack, ecóloga de ecosistemas en la Universidad Estatal de Colorado y coautora del estudio.
Sin embargo, Cusack advirtió que esta adaptación no representa una solución definitiva.
“No es un crecimiento suficiente para compensar la pérdida de carbono o biomasa. Es más bien una estrategia de rescate para mantener la función fisiológica de los árboles”, señaló.
Además, los científicos observaron que las raíces que permanecen en la superficie están siendo colonizadas por hongos micorrícicos arbusculares, los cuales forman relaciones simbióticas con las plantas y mejoran su capacidad para absorber agua y nutrientes. Esta cooperación biológica se vuelve clave en un ambiente cada vez más seco.
Daniela Yaffar, experta en raíces de bosques tropicales del Laboratorio Nacional Oak Ridge en Estados Unidos, elogió el estudio aunque advirtió que falta más investigación en otros tipos de bosques.
“El desafío es que los bosques tropicales en regiones no acostumbradas a estas condiciones secas podrían no tener tiempo suficiente para adaptarse”, comentó.
La investigación deja abierta una advertencia sobre la capacidad de los bosques para resistir al cambio climático.
“Nuestro estudio de cinco años es corto si lo comparamos con la vida de los bosques tropicales. No sabemos cuánto tiempo podrán sostener estas adaptaciones”, concluyó Cusack.
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