Durante los últimos 1 años, un tercio de la población venezolana abandonó el país por la crisis económica y la represión política. Hoy, algunos inician el camino inverso. Más de 14,000 migrantes, en su mayoría venezolanos, desistieron de su ruta hacia Estados Unidos desde que comenzó la nueva ola de deportaciones en 2025. En Colombia, 12,000 personas regresaron a Venezuela entre enero y junio, según Migración Colombia.
El ACNUR reporta que 7 de cada 1 venezolanos que cruzan Panamá expresan su intención de volver a su país. Mientras tanto, la OIM confirmó que el 83 % de los movimientos fronterizos entre Colombia y Venezuela corresponden a retornos. La principal causa es la reunificación familiar. Sin embargo, también influyen la pérdida del empleo, la xenofobia y la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos.
La dictadura de Nicolás Maduro ha declarado un “estado de conmoción exterior” mientras enfrenta un aumento de tensiones con Washington. En este contexto, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, en su esfuerzo por combatir al narcotráfico.

La OIM destaca que el flujo inverso, aunque en aumento, sigue siendo pequeño frente a los más de 7 millones de venezolanos que residen fuera del país. En Centroamérica, las autoridades migratorias de Costa Rica y Panamá también reportan retornos de venezolanos. Estos son quienes no lograron regularizar su situación o enfrentaron condiciones laborales precarias.
La política migratoria de Estados Unidos bajo la actual administración ha incrementado los controles migratorios. Más de 13,000 venezolanos han sido expulsados en vuelos semanales desde enero. Además, los coyotes ahora lucran con rutas de regreso, cobrando hasta $2,500 por persona para trasladarlos de Norteamérica a Caracas a través de México y Colombia.
En paralelo, el leve repunte económico en Venezuela genera una falsa sensación de estabilidad. Aunque hay menos apagones y escasez, la represión política continúa. Asimismo, el oficialismo sigue restringiendo derechos y negando la posibilidad de una transición política. Expertos advierten que la mayoría de quienes regresan lo hacen por razones familiares o por falta de opciones. No regresan por confianza en una mejora real.

Según el Observatorio de la Diáspora Venezolana, el retorno no supera el 5% del total de migrantes. Los organismos internacionales coinciden en que la tendencia podría aumentar si persisten las deportaciones masivas y el cierre de fronteras en países de acogida como Chile, Perú o Ecuador, donde crece el rechazo hacia los migrantes venezolanos.
En resumen, el regreso de algunos venezolanos refleja un cambio en la dinámica migratoria regional, con impacto directo en rutas como el Tapón del Darién y las fronteras de Centroamérica, donde la crisis venezolana sigue marcando el pulso de la movilidad humana en el continente.







