Vacío legal en Guatemala deja sin regulación a “jetcar” tras desaparición en el lago de Atitlán

El caso de un joven desaparecido expone que estos vehículos acuáticos no están contemplados en la ley vigente, mientras autoridades reconocen que gran parte del transporte en el país opera sin normativa actualizada.

Los “jetcar” son embarcaciones recreativas que operan sin regulación específica en el país.

La desaparición de un joven en el lago de Atitlán, en Guatemala, puso en evidencia un vacío legal en torno a los llamados “jetcar”, embarcaciones recreativas que operan sin regulación específica en el país.

Autoridades admiten que la legislación vigente no contempla este tipo de transporte, en un contexto donde incluso el 80 % de los servicios actuales carecen de marco normativo actualizado.

El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) confirmó este 6 de abril que los jetcar no están regulados en Guatemala, ya que no forman parte del sistema de transporte formal reconocido por la ley.

Según explicó el viceministro de Transportes, José Fernando Suriano, la legislación vigente data de 1946 y no contempla este tipo de actividades recreativas acuáticas, lo que deja un vacío legal en su operación.

La desaparición de Jesler Estuardo Palacios fue en lago de Atitlán.

El funcionario también reconoció que esta falta de actualización no es aislada, ya que aproximadamente el 80 % del transporte en Guatemala opera fuera de una regulación adaptada a la realidad actual.

La situación cobró mayor relevancia tras la desaparición de Jesler Estuardo Palacios, ocurrida durante el Sábado de Gloria de 2026 en el lago de Atitlán, uno de los principales destinos turísticos del país.

De acuerdo con las autoridades, el joven se lanzó al agua para recuperar un dron que había caído mientras se encontraba a bordo de un jetcar, pero no logró salir a la superficie.

Equipos de rescate, incluidos Bomberos Voluntarios, la División de Hombres Rana y personal naval, continúan las labores de búsqueda en condiciones complejas debido a la profundidad del lago y la escasa visibilidad, mientras el caso reabre el debate sobre la regulación del turismo acuático en Guatemala.

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