Revelan en Panamá el hallazgo de un insecto rosa capaz de cambiar de color en días

El cambio de color es rápido y reversible en un insecto adulto, un fenómeno poco común que abre nuevas líneas de investigación sobre adaptación y camuflaje en las selvas tropicales.

El hallazgo ocurrió en Panamá, durante una jornada de investigación nocturna en marzo de 2025.

Un descubrimiento reciente en selvas tropicales de Centroamérica ha captado la atención de la comunidad científica internacional: un insecto de color rosa intenso, capaz de modificar su tonalidad en cuestión de días, abre nuevas preguntas sobre la evolución, el camuflaje y la adaptación en ecosistemas tropicales.

El hallazgo ocurrió en Panamá, durante una jornada de investigación nocturna en marzo de 2025. Bajo luces artificiales, científicos detectaron un ejemplar de color rosa brillante que contrastaba con el entorno selvático.

Se trata de Arota festae, un katídido, grupo que incluye grillos y saltamontes, cuya principal característica es su capacidad de cambiar de color sin necesidad de mudar su piel, algo extremadamente raro en insectos adultos.

Según los investigadores, el insecto puede pasar de un tono rosa intenso a verde en un período de entre cuatro y once días. Este proceso fue documentado con registros fotográficos tomados cada 24 horas.

 

El dato más novedoso del hallazgo es que este cambio es reversible y ocurre en la etapa adulta, lo que lo convierte en un fenómeno poco común dentro de los ortópteros y podría modificar lo que se sabe sobre el camuflaje en insectos.

Los científicos explican que el color rosa no es casual: coincide con el tono de las hojas jóvenes en muchas plantas tropicales, que presentan colores rojizos o rosados antes de volverse verdes.

El dato más novedoso del hallazgo es que este cambio es reversible y ocurre en la etapa adulta.

Este mecanismo permite al insecto mimetizarse con su entorno en distintas fases del follaje, reduciendo su visibilidad frente a depredadores como aves, en un entorno altamente competitivo como las selvas de Centroamérica.

El descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre biodiversidad en la región, sino que también plantea nuevas interrogantes sobre los factores que activan este cambio de color, desde la luz hasta posibles procesos hormonales o alimenticios.

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