Regresan con pocas oportunidades: seis de cada diez deportados no saben usar una computadora en Guatemala

La mayoría de los migrantes retornados enfrenta rezagos educativos, limitadas habilidades tecnológicas y dificultades para reinsertarse en el mercado laboral guatemalteco.

Migrantes deportados regresan a comunidades rurales de Guatemala, donde enfrentan desafíos de empleo, educación y acceso a tecnología para reconstruir sus vidas.

La imagen del migrante deportado que regresa a Guatemala con experiencia laboral acumulada en Estados Unidos contrasta con una realidad marcada por múltiples carencias.

Un informe elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Migration Policy Institute (MPI) encontró que seis de cada diez deportados no saben utilizar una computadora, mientras que buena parte de ellos también enfrenta bajos niveles educativos, escaso dominio del inglés y dificultades para acceder a empleos formales.

El estudio, basado en más de 12,000 encuestas realizadas a migrantes retornados durante 2025, señala que apenas el 36 % de los deportados afirmó saber utilizar una computadora. Esta limitación representa una barrera importante en un mercado laboral donde las habilidades digitales son cada vez más demandadas.

Los datos también muestran que el 27 % de los retornados no completó la educación primaria y que el 51 % solo alcanzó ese nivel educativo. Apenas uno de cada diez cuenta con un diploma de secundaria y menos del 10 % posee estudios universitarios o técnicos.

La investigación revela además que el dominio del inglés sigue siendo reducido. Solo el 11 % de los encuestados aseguró poder hablar y escribir el idioma, mientras que más de la mitad afirmó no hablarlo ni comprenderlo, pese a haber vivido y trabajado durante años en Estados Unidos.

Las limitaciones educativas y tecnológicas se suman a una situación económica precaria. Antes de emigrar, el 71 % de los migrantes reportó que sus ingresos no eran suficientes para cubrir sus necesidades básicas y el 77 % ganaba menos del salario mínimo vigente en Guatemala.

El informe destaca que la mayoría de los deportados proviene de comunidades rurales e indígenas del occidente del país, especialmente de Huehuetenango, San Marcos, Quiché y Quetzaltenango. Estas regiones concentran actualmente la mitad de los retornados y dependen en gran medida de las remesas enviadas desde el extranjero.

A pesar de estas dificultades, los migrantes retornados muestran disposición para reconstruir sus vidas en Guatemala. Más de tres cuartas partes expresaron interés en obtener certificaciones que validen los conocimientos adquiridos en Estados Unidos y una proporción similar afirmó que reconsideraría volver a emigrar si encontrara oportunidades laborales estables dentro del país

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