Una investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR) determinó que el 56.4 % de las muestras de escolares analizadas en 24 distritos presentó al menos un parásito intestinal, con una mayor concentración de casos en comunidades donde persisten dificultades de acceso al agua potable y al saneamiento.
El estudio, publicado en 2026 por investigadores de la Facultad de Microbiología de la UCR, examinó 4,812 muestrasrecolectadas entre 2008 y 2019. Los mayores focos fueron identificados en Limoncito, Chirripó, Telire y Sixaola, lo que ubicó a la vertiente y costa del Caribe como la principal zona de transmisión detectada por los investigadores.
“Que hayamos identificado focos activos de transmisión de parásitos intestinales es de gran importancia, debido a que estas infecciones se consideran prácticamente erradicadas en gran parte del país. Estos focos corresponden, en su mayoría, a zonas con condiciones que favorecen la persistencia de la transmisión”, puntualiza el Dr. Javier Mora Rodríguez quien, con el Dr. Alberto Solano Barquero —ambos docentes de la Facultad de Microbiología de la UCR— lideraron el estudio.
Entre las condiciones asociadas con la persistencia de estos organismos, los investigadores señalaron las limitaciones para acceder a agua potable y sistemas adecuados de saneamiento. Los parásitos pueden transmitirse mediante el consumo de agua o alimentos contaminados y, en determinados casos, por el contacto de la piel con suelos contaminados.
El Ascaris lumbricoides, conocido como lombriz intestinal, fue el parásito encontrado con mayor frecuencia, con una prevalencia de 19.6 % en las muestras analizadas en algunas regiones. Entre los protozoarios destacó Giardia intestinalis, que registró una prevalencia de 13.5 % en las zonas estudiadas.
Los resultados fueron especialmente elevados en Sixaola, donde el 31.9 % de las muestras presentó helmintos o gusanos intestinales, mientras el 39.3 % registró protozoarios. Los datos evidenciaron la circulación simultánea de ambos grupos de parásitos entre la población analizada en ese distrito.
Estas infecciones pueden afectar el crecimiento y el estado nutricional de los menores cuando no reciben tratamiento, además de limitar su capacidad de aprendizaje. También pueden estar relacionadas con anemia, desnutrición, agotamiento y diferentes molestias gastrointestinales.
La investigación señala la necesidad de mejorar el acceso al agua potable y al saneamiento en las comunidades afectadas. En Sixaola, Talamanca, una de las zonas estudiadas, 125 personas deben caminar hasta el único punto de agua potable de su comunidad y trasladarla en baldes para su consumo, una situación que refleja las brechas de infraestructura vinculadas por el estudio con la persistencia de estos focos de transmisión.







