Las pandillas continúan encontrando nuevos espacios para captar menores en Guatemala. Una denuncia presentada ante el Congreso advierte que el reclutamiento ocurre incluso dentro de instituciones creadas para proteger a la niñez.
El diputado José Chic, de la bancada VOS, alertó que adolescentes vinculados con estructuras criminales comparten instalaciones con niños separados de sus familias por disputas de custodia, violencia o abandono.
La convivencia ocurre porque las autoridades no cuentan con un sistema de perfilación que permita identificar y aislar a quienes ya pertenecen a organizaciones delictivas.
“Fácilmente es reclutado ahí mismo”, advirtió el legislador al explicar que los menores pueden permanecer varios días en estos centros mientras esperan una audiencia judicial.

El riesgo afecta a un sistema integrado por 124 hogares de protección y abrigo: 106 privados y 18 públicos, según datos del Consejo Nacional de Adopciones.
El director de la Policía Nacional Civil, David Custodio Boteo, reconoció que la institución tiene escasas posibilidades de intervenir. Explicó que estos casos dependen de jueces especializados y que los agentes únicamente pueden recomendar medidas de aislamiento.
Boteo también señaló que un adolescente detenido a los 17 años y 11 meses, incluso por delitos violentos, puede recibir una sanción de apenas seis meses. La Policía considera que esta situación dificulta la respuesta contra jóvenes que participan activamente en pandillas.
La denuncia vuelve a colocar el reclutamiento infantil entre los principales desafíos de seguridad de Guatemala y Centroamérica. El Congreso pidió coordinar acciones urgentes para impedir que los hogares destinados a resguardar a niños terminen convertidos en centros de captación criminal.







