Nicaragua y China impulsan un aeropuerto que alimenta dudas sobre la creciente influencia de Beijing en Centroamérica

La terminal, financiada en un 80 % con un crédito chino, tendrá capacidad para 3.5 millones de pasajeros, más del triple del tráfico aéreo internacional que hoy registra Nicaragua.

La construcción del aeropuerto Punta Huete refuerza el debate sobre la creciente presencia de China en Nicaragua.

La construcción del Aeropuerto Internacional Punta Huete se ha convertido en el más reciente símbolo de la creciente presencia de China en Nicaragua. Financiado mayoritariamente por Beijing e impulsado por la dictadura de Daniel Ortega, el proyecto ha despertado interrogantes entre especialistas por su dimensión, su ubicación y el papel que podría desempeñar en la región.

La obra representa una inversión de $517.6 millones y está a cargo de la empresa china CAMC Engineering (CAMCE). El aeropuerto se levanta sobre una antigua base militar soviética, a unos 60 kilómetros de Managua, en una zona rural donde prácticamente no existe actividad comercial ni turística.

El financiamiento también refleja el peso de Beijing en el proyecto, según un análisis publicado por el medio Expediente Público. China aporta el 80 % de los recursos mediante un préstamo a 15 años, mientras que Nicaragua asumirá el 20 % restante. El acuerdo contempla una tasa de interés del 5.2 %, un período de gracia de cuatro años y medio y el pago de comisiones adicionales.

El régimen asegura que Punta Huete contará con la pista de aeropuerto más grande de Centroamérica y tendrá capacidad para movilizar 3.5 millones de pasajeros, además de 35,000 vuelos y más de 60,000 toneladas de carga al año.

Una obra innecesaria

Sin embargo, esas proyecciones contrastan con la realidad del país. El Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino recibió alrededor de 1.1 millones de pasajeros internacionales el último año y las autoridades prevén que el tráfico aéreo aumente apenas entre un 4 % y un 5 % durante 2026.

Para analistas citados por Expediente Público, el proyecto no responde a una necesidad comercial evidente. El investigador Evan Ellis, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), advirtió que una infraestructura de estas características, construida sobre una antigua instalación militar y con capacidad para recibir aeronaves de gran tamaño, también plantea interrogantes sobre sus posibles implicaciones para la seguridad regional.

Punta Huete se suma a una serie de proyectos financiados por Beijing desde que Nicaragua rompió relaciones con Taiwán y reconoció a China en 2021. La participación de empresas chinas en obras estratégicas y el creciente respaldo financiero al régimen de Ortega han reforzado el debate sobre la expansión de la influencia política, económica y geopolítica de Beijing en Nicaragua y, por extensión, en Centroamérica.

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