Los países de Centroamérica muestran avances en el desarrollo de políticas públicas para promover la lectura, la escritura, la oralidad y el acceso al libro, pero todavía enfrentan importantes desafíos para garantizar que estos programas se mantengan como políticas de Estado y no dependan de los cambios de gobierno, según un estudio elaborado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y CAF.
El informe analiza la situación de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, dentro de una investigación aplicada en 20 países iberoamericanos. El estudio identifica que la región ha fortalecido la cooperación entre los ministerios de Educación y Cultura para impulsar estrategias nacionales que buscan ampliar el acceso a la lectura y reducir las brechas educativas.
El estudio identifica que la región ha fortalecido la cooperación entre los ministerios de Educación y Cultura para impulsar estrategias nacionales que buscan ampliar el acceso a la lectura y reducir las brechas educativas.
En Costa Rica, la investigación destaca la Política de Fomento de la Lectura, coordinada por el Ministerio de Educación Pública. La estrategia se desarrolla en coordinación con las bibliotecas escolares, busca democratizar el acceso a la lectura y al libro, fortalecer la formación de mediadores y aumentar el valor social de la lectura. Actualmente se encuentra en un proceso de actualización y tiene un horizonte de ejecución de entre cuatro y 10 años.
Guatemala figura con el Programa Nacional de Lectura “Leamos Juntos”, vigente desde hace más de una década. El estudio señala que la iniciativa busca desarrollar competencias lectoras en estudiantes bilingües y monolingües, fortalecer la formación de docentes y promover bibliotecas escolares, aunque la participación de la sociedad civil continúa limitada principalmente al papel de beneficiaria.
En Panamá sobresale el Plan Nacional de Lectura, Escritura y Oralidad, con una ejecución prevista entre dos y cuatro años, mientras que El Salvador, Honduras y Nicaragua también participan en las estrategias regionales coordinadas por Redplanes y aportaron información para el diagnóstico del estudio.
Entre los principales desafíos identificados para toda la región figuran la falta de presupuestos estables, la necesidad de fortalecer los marcos normativos, mejorar la articulación entre los sectores educativo y cultural, incorporar herramientas digitales y ampliar la atención hacia poblaciones vulnerables, personas migrantes, comunidades indígenas y personas con discapacidad.
El documento también advierte que muchas estrategias nacionales siguen siendo vulnerables a los cambios políticos y a las restricciones presupuestarias, lo que dificulta consolidar programas de largo plazo. Por ello recomienda fortalecer la cooperación regional, institucionalizar las políticas de lectura y convertirlas en instrumentos permanentes para impulsar la educación, la inclusión y el desarrollo social.
El estudio concluye que las políticas de lectura deben trascender el ámbito educativo e integrarse con sectores como cultura, salud, desarrollo social y transformación digital para garantizar un acceso más amplio al conocimiento y fortalecer la participación ciudadana en toda Iberoamérica.
