La dictadura de Nicaragua expresó el pasado 25 de junio su solidaridad con Venezuela tras los 2 terremotos que sacudieron el país sudamericano. Sin embargo, seis días después de la tragedia, Managua no había enviado ayuda humanitaria ni la movilización de personal especializado para apoyar las labores de rescate y atención a las víctimas.
En un mensaje dirigido a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, los dictadores nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo expresaron sus condolencias y aseguraron que permanecían a disposición del país sudamericano.
“Con el corazón consternado y conmovido les escribimos desde nuestra profunda hermandad”, señalaron Ortega y Murillo en una comunicación enviada horas después de la catástrofe.
Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia en el litoral caribeño venezolano y provocaron una de las mayores emergencias registradas en ese país en años recientes.
Además de las víctimas mortales y los heridos que ya superan los 2.000, centenares de edificaciones sufrieron daños, incluidos hospitales, viviendas y centros comerciales.
Lea más: Ciudadanos panameños recolectan 100 toneladas de ayuda humanitaria para Venezuela tras terremotos
Contraste con la respuesta venezolana
Mientras Nicaragua limitó su reacción a mensajes de solidaridad, varios países anunciaron el envío de asistencia humanitaria, equipos de búsqueda y rescate, personal médico y suministros de emergencia.
La situación contrasta con la respuesta que Venezuela brindó a Nicaragua tras el terremoto de magnitud 6,2 que afectó al país centroamericano en abril de 2014.
Entonces, el Gobierno del presidente Nicolás Maduro informó que enviaría un avión con ayuda humanitaria para apoyar a los damnificados.
En aquella emergencia, Nicaragua registró una víctima mortal, decenas de heridos y daños en aproximadamente mil viviendas, una afectación considerablemente menor a la provocada por los recientes terremotos en Venezuela.
Hasta este martes 30 de junio, las autoridades nicaragüenses no habían informado sobre el envío de alimentos, medicinas, equipos de rescate o personal de socorro a Venezuela, pese a la estrecha alianza política que ambos gobiernos mantienen desde hace más de una década.
La respuesta oficial de Managua continuaba limitada a expresiones de respaldo diplomático y solidaridad con las autoridades venezolanas.
