Movimiento ciudadano salvadoreño acusa a China de ignorar reclamo para frenar proyecto en reserva ecológica

El movimiento Todos Somos El Espino acusó a la embajada de China de bloquear el diálogo ciudadano al negarse a recibir escritos que piden detener un proyecto financiado por el gobierno chino en una reserva ecológica urbana.

El movimiento ciudadano Todos Somos El Espino denunció que la embajada de China en San Salvador bloquea el diálogo ciudadano.

El movimiento ciudadano Todos Somos El Espino denunció que la embajada de China en El Salvador se negó a recibir una carta formal en la que se solicita detener un proyecto financiado por ese país en una reserva ecológica protegida.

Integrantes del movimiento acudieron a la sede diplomática en San Salvador.

Según relataron, tocaron el timbre en 5 ocasiones sin obtener respuesta.

El grupo busca que China desista de continuar con la construcción de un centro de ferias y convenciones en la Finca El Espino, uno de los últimos pulmones verdes del área metropolitana.

Proyecto chino avanza pese a rechazo social

El proyecto, financiado, diseñado y ejecutado por China, se desarrolla en Antiguo Cuscatlán, dentro del Gran San Salvador. La zona estuvo protegida durante décadas por su alto valor ambiental.

Especialistas señalan que la Finca El Espino cumple funciones clave. Entre ellas destacan la regulación climática y la recarga de acuíferos.

Organizaciones ambientales advierten que la obra implicaría deforestación masiva.

También alertan sobre daños irreversibles a la fauna y al equilibrio urbano.

Exigen transparencia sobre acuerdos con China

La carta que el movimiento intentó entregar solicita información pública. Pide conocer si existen convenios o memorandos de entendimiento entre China y el Estado salvadoreño.

En caso afirmativo, exigen acceso a las versiones públicas de esos documentos.

También reclaman que China respete estándares internacionales de cooperación y el principio de no causar daño ambiental.

La misiva fue preparada en español e inglés. Aun así, el personal diplomático chino se negó a recibirla.

Ciudadanos invocan la Constitución salvadoreña

El movimiento citó el artículo 18 de la Constitución. Este garantiza el derecho de toda persona a presentar peticiones escritas a las autoridades.

Afirmó que la acción fue pacífica y decorosa. Sostuvo que ninguna orden administrativa puede estar por encima de la Constitución.

El movimiento explicó el fundamento legal de su presencia.

El Espino es una reserva de aves y animales silvestres.

Encuesta confirma rechazo mayoritario al proyecto chino

El rechazo social está documentado. Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA mostró un amplio desacuerdo ciudadano.

El estudio, divulgado el 27 de enero, reveló que 68.8 % de los consultados rechaza el proyecto.

Solo 23.7 % expresó apoyo.

La Asamblea Legislativa aprobó en julio de 2025 la transferencia del terreno.

La decisión se tomó en el marco de la cooperación con China.

Críticas por opacidad y falta de estudios ambientales

Organizaciones civiles cuestionan la opacidad del proyecto chino. Señalan la ausencia de estudios de impacto ambiental públicos y de consultas ciudadanas.

Diputados de oposición han denunciado que la aprobación ocurrió sin información técnica suficiente.

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos recibió solicitudes para analizar posibles vulneraciones.

Patrón de obras chinas sin acceso a información

Críticos señalan similitudes con otras obras financiadas por China en El Salvador. Entre ellas figuran la Biblioteca Nacional y el estadio nacional.

En estos proyectos, China ha limitado el acceso de periodistas. Tampoco ha divulgado datos técnicos ni financieros detallados.

Sectores ciudadanos cuestionan que China priorice obras de alto impacto visual. También señalan la falta de inversión en áreas como salud y educación.

Recolección masiva de firmas y llamado internacional

Todos Somos El Espino mantiene una campaña permanente de firmas. La petición digital supera las 30,000 adhesiones.

En formato físico, el movimiento reporta unas 15,000 firmas adicionales.

Los activistas se concentran a diario frente a la Catedral Metropolitana de San Salvador.

El movimiento afirma que actúa con respaldo ciudadano verificable.

También llama a la comunidad internacional a observar el impacto ambiental del proyecto chino.

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