Menos desempleo, más inactivos: la paradoja laboral que preocupa en Costa Rica

La reducción del desempleo en Costa Rica se da en paralelo a una salida de personas del mercado laboral, mientras el país registra avances históricos en equidad de género pero mantiene desafíos estructurales en salarios e informalidad.

La tasa de ocupación cayó en 1.7 puntos porcentuales.

El mercado laboral de Costa Rica cerró 2025 con señales contradictorias: mientras el desempleo disminuye, cada vez más personas quedan fuera de la fuerza laboral, según un informe del IICE de la Universidad de Costa Rica (UCR), lo que plantea dudas sobre la verdadera salud del empleo en el país.

Durante el cuarto trimestre de 2025, la tasa de ocupación en Costa Rica cayó 1,7 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Al mismo tiempo, el desempleo se redujo en 0,6 puntos, lo que representa una baja relativa del 8,7%, un dato que a primera vista podría interpretarse como positivo.

Sin embargo, esta caída del desempleo coincide con un aumento de la inactividad de 2,2 puntos porcentuales, equivalente a un crecimiento interanual del 5,1%.

Esto significa que más personas dejaron de buscar trabajo o no están disponibles para trabajar, lo que reduce artificialmente la presión sobre las cifras de desempleo.

La inactividad se refiere a personas que no están trabajando, pero tampoco están buscando trabajo.

El informe advierte que este fenómeno podría estar vinculado a jubilaciones, estudios o tareas de cuido, aunque no detalla causas específicas.

En este contexto, la menor participación laboral debilita las perspectivas de crecimiento del empleo y obliga a analizar los datos con cautela.

Aun así, el reporte destaca un avance relevante: la brecha de desempleo entre hombres y mujeres alcanzó su nivel más bajo en cuatro años y dejó de ser estadísticamente significativa.

Pese a este progreso, persisten desafíos estructurales como las brechas salariales y la alta dependencia de subsidios en hogares en pobreza extrema, lo que evidencia que el mercado laboral costarricense aún enfrenta retos clave para consolidar una recuperación sostenida.

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