Más de 600 mil personas viven en zonas de riesgo de derrumbe en la capital hondureña

La capital hondureña tiene 200 zonas por riesgo de deslizamientos, donde las lluvias incrementan el peligro de derrumbes y movimientos de tierra, según el Cuerpo de Bomberos.

Un derrumbe en Tegugigalpa dejó 3 fallecidos, el 23 de junio.

El Cuerpo de Bomberos de Honduras mantiene un monitoreo permanente en al menos 200 zonas de riesgo en Tegucigalpa debido a la amenaza de deslizamientos de tierra y otros fenómenos naturales que podrían poner en peligro a miles de familias durante la temporada lluviosa.

El oficial de Bomberos Sergio Madrid explicó que la vigilancia se concentra principalmente en sectores identificados como altamente vulnerables, donde las intensas lluvias incrementan la posibilidad de movimientos de tierra y colapsos de estructuras.

Entre las colonias bajo monitoreo figuran Cantarero López, colonia Ulloa, El Carrizal y Espíritu Santo, ubicadas en el sector noroeste de la capital. También se mantienen evaluaciones constantes en la colonia Guillén, El Reparto, Mololoa, La Travesía, Altos de Loarque y la colonia La Cañada.

De acuerdo con estudios de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, más de 600,000 personas residen en áreas con algún nivel de vulnerabilidad, donde los deslizamientos representan una amenaza permanente para las comunidades.

Madrid señaló que la prevención es clave para reducir el impacto de este tipo de emergencias e instó a la población a mantenerse informada sobre los riesgos existentes en las zonas donde habita y atender las recomendaciones emitidas por las autoridades de protección civil.

El oficial también indicó que las inspecciones y recorridos continuarán durante toda la temporada lluviosa para identificar nuevas amenazas y actuar de forma preventiva antes de que ocurran emergencias de mayor magnitud.

La alerta se mantiene luego de la tragedia registrada recientemente en el sector del anillo periférico, cerca de la colonia Loarque, donde un deslizamiento de tierra provocó el colapso de varias estructuras de un complejo de bodegas.

Ese incidente dejó tres personas fallecidas, entre ellas un contador, una auxiliar de contaduría y una empleada de limpieza, hecho que reforzó los llamados de las autoridades a evitar permanecer o construir en zonas consideradas de alto riesgo.

 

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