Más de 29,000 personas han resultado afectadas por la caída de ceniza provocada por la erupción del volcán de Fuego, mientras las autoridades de Guatemala mantienen la alerta roja en los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla ante el incremento de la actividad explosiva del coloso.
La secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Claudinne Ogaldes, informó que actualmente funcionan cinco albergues en Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, donde permanecen 1,421 personas evacuadas que reciben alimentación, asistencia médica y apoyo humanitario por parte del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y otras instituciones del Estado.
Ogaldes explicó que la alerta roja fue declarada para facilitar la evacuación preventiva de las comunidades cercanas al volcán y aclaró que la medida no responde a una pérdida de capacidad de respuesta de las autoridades, sino a la necesidad de proteger a la población ante el riesgo que representa la actividad eruptiva.
La funcionaria advirtió que tres barrancas del volcán permanecen cargadas de material volcánico, el cual podría descender hacia las comunidades cercanas si durante este martes se registran lluvias en la zona. Además, hizo un llamado a cubrir los depósitos de agua y alimentos para evitar su contaminación por ceniza y recomendó el uso de mascarillas para reducir afectaciones respiratorias.
Las autoridades también distribuyen ayuda humanitaria que incluye colchonetas, frazadas, kits de higiene personal y productos de limpieza, mientras el Ministerio de Desarrollo Social suministra alimentos calientes a las familias evacuadas.
Según datos preliminares presentados por la Conred, la dispersión de ceniza alcanza hasta el departamento de Retalhuleu y podría afectar 618 comunidades, 488 centros educativos, 65 establecimientos de salud y aproximadamente 389,000 personas ubicadas en la zona de influencia del volcán.

Fase crítica explosiva
Por su parte, el director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), Edwin Rojas, informó que el volcán ingresó este martes en una fase crítica explosiva, caracterizada por un aumento sostenido de explosiones, emisión de gases y caída de ceniza, condiciones que podrían mantenerse durante al menos 72 horas.
El funcionario explicó que el monitoreo detectó un incremento significativo en las pulsaciones del volcán respecto a registros anteriores y confirmó la presencia de flujos piroclásticos que ya alcanzan hasta 7 kilómetros de recorrido por las laderas del coloso. Asimismo, señaló que continúan las emisiones de gases y el característico tremor acústico, descrito como un sonido similar al de una locomotora, indicador de que la actividad explosiva permanece intensa.







