La Iglesia Católica panameña pide perdón a víctimas de abusos sexuales

Una evaluación independiente analizó 37 denuncias de abusos sexuales entre 2001 y 2025 y encontró deficiencias en la documentación de la atención y reparación a las víctimas.

Monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá.

La Arquidiócesis de Panamá pidió perdón este martes a las víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, durante la presentación de un informe independiente que evaluó su respuesta institucional ante denuncias relacionadas con menores de edad y personas en condición de vulnerabilidad entre 2001 y 2025.

El estudio, de 130 páginas, fue elaborado por la Universidad Villanueva y la University of Notre Dame mediante una evaluación independiente e interdisciplinar solicitada por la propia Arquidiócesis. El análisis examinó 37 denuncias, de las cuales 24 correspondían a casos en los que la institución tenía responsabilidad, e identificó entre las personas afectadas a nueve menores de edad y 11 personas en condición de vulnerabilidad.

“Nos duele profundamente el sufrimiento que han vivido, nos duele saber que quienes debieron encontrar en la Iglesia un espacio de acogida, de cuidado, hayan experimentado situaciones que les han causado heridas tan profundas… pedimos perdón en nombre de la Iglesia”, dijo el arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, durante la presentación.

El informe encontró deficiencias en la documentación de las actuaciones institucionales. En determinados casos no existe constancia documental de una reparación del daño a las víctimas, aunque los evaluadores aclararon que la ausencia de registros no permite concluir que esta no haya ocurrido. Entre los expedientes examinados se documentaron siete casos, mientras que en ocho existe constancia de entrevistas a acusados y en dos de entrevistas a víctimas. Además, cinco casos terminaron con sentencias condenatorias.

“Allí, donde miembros de nuestra iglesia causaron daño, allí donde nuestra respuesta institucional no estuvo a la altura de lo que las víctimas necesitaban y tenían derecho a esperar. Pedimos perdón”, dijo monseñor Ulloa al concluir el informe.

El arzobispo añadió: “Pedir perdón no borra ni sana por si sola las heridas. Por eso Estas palabras no pueden quedarse únicamente en una expresión de pesar. Nadie merece atravesar una experiencia tan dolorosa y traumática mucho menos una niña, un niño o un adolescente”.

La evaluación fue realizada de manera voluntaria, sin mandato de la Santa Sede ni de las autoridades panameñas, y mantuvo en el anonimato los casos sensibles.

Sus responsables aclararon que el estudio no sustituye las actuaciones de los tribunales, no constituye una calificación jurídica de la Iglesia ni pretende abarcar todos los casos que pudieron registrarse durante los 25 años examinados. Para su elaboración se recibieron cinco comunicaciones de víctimas, se efectuaron 29 entrevistas y se analizaron 383 encuestas y 84 publicaciones periodísticas.

 

 

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