La cárcel de La Acequia queda paralizada en Honduras por recortes y abandono estatal de años

En Honduras, la fallida construcción de la cárcel de La Acequia, en el valle de Naco, sigue paralizada pese a decretos de compras directas y anuncios oficiales. Con la obra en ruinas y fuertes recortes presupuestarios, comunidades locales rechazan el proyecto penitenciario y proponen reconvertir el espacio en un centro de formación técnica para jóvenes.

Así están las instalaciones de la cárcel de La Acequia, en Naco, Santa Bárbara.

El gobierno de Xiomara Castro anunció en 2023 que retomaría la construcción de la cárcel de La Acequia, en Naco, Santa Bárbara, e incluso autorizó compras directas a través de la Secretaría de Defensa. Sin embargo, no se ejecutaron obras y el proyecto continúa abandonado.

En junio de ese año, decretos ejecutivos asignaron a las Fuerzas Armadas la contratación directa para habilitar La Acequia y construir otra prisión en Isla del Cisne. Los planes incluían apoyo financiero del Estado y plazos acelerados, pero nunca avanzaron.

El proyecto permanece en abandono desde 2016. Autoridades realizaron inspecciones en 2023 para evaluar su rehabilitación y trasladar hasta 2.000 privados de libertad desde otros centros, pero no hubo resultados ni respuestas oficiales posteriores.

Datos periodísticos indican que el Instituto Nacional Penitenciario inició el año con un presupuesto récord de 4.980 millones de lempiras (casi 189 mil dólares), de los cuales más de 2.000 millones (más de 75 mil dólares) estaban destinados a construcciones. Luego, el presupuesto fue recortado a 3.304 millones (más de 125 mil dólares).

Así está una de las entradas del recinto.

El ajuste afectó especialmente a la inversión en infraestructura: los fondos para construcciones cayeron de más de 2.000 millones (más de 75 millones de dólares) a apenas 340 millones de lempiras (casi 13 millones de dólares), lo que dejó sin respaldo financiero la continuidad del proyecto en Naco.

Con el paso de los meses, desde Casa Presidencial se ordenó no continuar con los proyectos de La Acequia ni Isla del Cisne. Fuentes oficiales señalan que el uso de contenedores metálicos y la falta de viabilidad técnica influyeron en la decisión.

Las comunidades de Quimistán y zonas aledañas reiteraron su rechazo en cabildo abierto y propusieron transformar la obra abandonada en un centro de formación técnica. Argumentan que el valle de Naco crece por la industria maquiladora y necesita capacitación y empleo, no una cárcel que, según denuncian, solo ha dejado deterioro, inundaciones y desperdicio de fondos públicos.

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