Honduras y Japón firmaron un acuerdo por $85 millones de dólares para ejecutar un proyecto de agua potable en Tegucigalpa y Comayagüela.
El convenio se concretó mediante un Canje de Notas entre ambos gobiernos. La firma coincide con los 91 años de relaciones diplomáticas entre Honduras y Japón.
El proyecto busca mejorar el sistema de abastecimiento de agua en la capital. Además, apunta a garantizar un suministro más eficiente, seguro y sostenible.
Objetivo del proyecto de agua en Tegucigalpa
El plan pretende modernizar la infraestructura hídrica del Distrito Central. Con ello, las autoridades buscan asegurar acceso continuo al agua potable.
Asimismo, el proyecto fortalecerá la gestión del sistema y optimizará la distribución del recurso.
Japón participa a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). Por su parte, la ejecución local estará a cargo de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS).
Crisis de agua afecta a la capital hondureña
Actualmente, Tegucigalpa enfrenta una crisis de agua persistente. El suministro presenta un déficit estructural que afecta a miles de hogares.
Durante la temporada seca, los racionamientos se intensifican. Además, más del 50 % de barrios y colonias carecen de acceso regular al servicio.
Esta situación impacta la calidad de vida de la población. También genera riesgos sanitarios y limita la actividad económica.
Por otro lado, muchas familias compran agua a precios elevados. Esto incrementa la pobreza y obliga al cierre de pequeños negocios.
Beneficios del proyecto de abastecimiento de agua
El proyecto beneficiará a más de 1.3 millones de personas en el Distrito Central. Su ejecución está prevista para iniciar en 2027.
Entre los resultados esperados destaca la mejora en la continuidad del servicio. Además, se reducirá la pérdida de agua en la red de distribución.
Las autoridades también prevén mayor eficiencia en la gestión del sistema. Esto permitirá un suministro más confiable para la población.
A largo plazo, el proyecto contribuirá a mejorar la salud pública. Asimismo, reducirá la vulnerabilidad ante períodos de escasez.
Finalmente, la iniciativa fortalecerá la resiliencia del sistema hídrico frente al crecimiento urbano y el cambio climático.
