Los ciberataques en Guatemala encendieron las alertas entre especialistas en seguridad digital, quienes advierten que el país enfrenta un aumento sostenido de fraudes electrónicos, robo de datos y suplantación de identidad. Según expertos citados por medios locales, Guatemala registra alrededor de 6.4 millones de intentos de phishing al año, equivalentes a unos 17 mil ataques diarios.
Especialistas de la firma Sistemas Aplicativos (SISAP) señalaron que el principal riesgo no termina con el ataque informático, sino con el uso posterior de la información robada, que puede ser comercializada o utilizada para cometer delitos financieros y extorsiones.
Entre los datos que podrían quedar expuestos figuran registros tributarios, información bancaria, datos laborales e incluso datos biométricos, considerados especialmente sensibles porque no pueden cambiarse como una contraseña convencional.
Los expertos explicaron que los delincuentes digitales ahora utilizan técnicas más avanzadas, incluyendo correos falsos personalizados, clonación de perfiles y apropiación de cuentas para engañar a las víctimas y obtener acceso a servicios financieros o información privada.
Un informe de DataLab citado por Prensa Libre reveló además que el 41 % de la conversación digital relacionada con ciberseguridad en Guatemala tiene una percepción negativa, impulsada principalmente por denuncias de estafas y robos de información en redes sociales y plataformas digitales.
La preocupación también crece porque muchas de estas filtraciones podrían terminar circulando en mercados ilegales internacionales, facilitando fraudes transnacionales y nuevos esquemas de extorsión que afectan tanto a ciudadanos como a empresas.
Analistas consideran que Guatemala todavía enfrenta importantes desafíos para responder al crecimiento del cibercrimen, especialmente por la falta de marcos legales sólidos y sistemas de protección más robustos frente a ataques cada vez más sofisticados.
