Este lunes 2 de febrero arranca oficialmente el año lectivo 2026 en los centros educativos públicos de Honduras, pero el regreso a clases ocurre bajo la sombra de una grave crisis: más de 1.2 millones de niños, niñas y adolescentes siguen fuera del sistema educativo, según reveló la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
El director de Educación de la ASJ, Marlon Escoto, detalló que en Honduras hay alrededor de tres millones de menores entre 3 y 17 años en edad escolar, pero solo 1.8 millones están matriculados. Esto significa que el 40 % de los niños y jóvenes no asisten a clases, una situación que calificó como alarmante.
La Secretaría de Educación confirmó que las clases presenciales bajo modalidad diaria se reactivan hoy en escuelas y colegios públicos, mientras que las modalidades a distancia y sabatina comenzarán el sábado 7 y domingo 8 de febrero, respectivamente.
La brecha crece sin pausa
Escoto advirtió que el número de menores fuera del sistema escolar está creciendo más rápido que la matrícula estudiantil, especialmente tras la pandemia de COVID-19, que dejó como saldo la deserción de más de 200 mil estudiantes, sin que hasta ahora se haya registrado una recuperación sostenida.
“La educación en Honduras enfrenta una crisis estructural que se agrava año con año. La exclusión escolar sigue en aumento y no estamos viendo políticas públicas eficaces para revertir esta tendencia”, alertó el también exministro de Educación.
Uno de los factores más críticos es la limitada cobertura en zonas rurales. Según datos de la ASJ, el país cuenta con aproximadamente 32,000 comunidades rurales, pero apenas 6,000 centros educativos. La mayoría de estos solo ofrece formación hasta sexto grado, lo que obliga a miles de niños a abandonar los estudios al no contar con opciones cercanas para continuar la secundaria.
Aunque el rezago rural es más evidente, la deserción escolar también afecta a las zonas urbanas y suburbanas.
“La educación secundaria ha perdido atractivo, lo que ha generado un descenso progresivo en el número de graduados”, explicó Escoto, señalando que la falta de relevancia y calidad en los contenidos es un factor que desmotiva a los adolescentes.
Ante este panorama, la ASJ instó a las autoridades educativas a priorizar la reinserción de los estudiantes excluidos y a ampliar de forma urgente la cobertura escolar, especialmente en las comunidades más vulnerables del país.
“El inicio del año escolar no solo es un acto administrativo. Es una prueba para el Estado hondureño, que debe evitar que la exclusión educativa se consolide como una crisis estructural”, concluyó Escoto.
