Los resultados de PISA 2025 dejaron una fotografía dividida de la educación centroamericana. Solo Costa Rica, El Salvador y Guatemala participaron en la evaluación internacional aplicada a jóvenes de 15 años.
Guatemala ocupó el último lugar entre los 13 países de América Latina y el Caribe evaluados. Apenas el 17 % de sus alumnos alcanzó las competencias mínimas en lectura y el 21 % lo consiguió en ciencias.
El deterioro guatemalteco fue especialmente marcado en comprensión lectora, donde la proporción de estudiantes con bajo rendimiento aumentó 13 puntos porcentuales desde 2017.
El Ministerio de Educación calificó los resultados como una “realidad muy dura”, señaló el impacto de la pandemia y defendió la ampliación de la cobertura escolar.
Costa Rica presentó el mejor desempeño de Centroamérica y elevó su calificación en ciencias de 411 puntos en 2022 a 424 en 2025. En matemáticas obtuvo 387 puntos y en lectura llegó a 416, con variaciones mínimas frente a la medición anterior.
La prueba PISA es un estudio internacional que evalúa las habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias.
Sin embargo, el avance costarricense continúa lejos de los estándares internacionales: solo el 56 % alcanzó el nivel básico en ciencias, frente al 74 % del promedio de la OCDE. Además, el 68 % estudia en centros con carencias de materiales y el 64 % asiste a edificios con deficiencias de infraestructura.
El Salvador también quedó entre los pocos países que avanzaron en ciencias, con un aumento de 12 puntos frente a 2022. En matemáticas subió tres puntos y en lectura mejoró dos, según los resultados presentados por las autoridades y representantes del programa PISA.
Pese a esa evolución favorable, únicamente el 12 % de los estudiantes salvadoreños alcanzó las competencias básicas en matemáticas. La proporción llegó al 29 % en lectura y al 35 % en ciencias, todavía muy por debajo de los niveles registrados entre los países desarrollados.
PISA 2025 evaluó a más de 760,000 estudiantes de 91 países y economías, en la edición más amplia realizada hasta ahora. Los datos confirman que Centroamérica mantiene profundas desigualdades educativas y que sus mejoras parciales todavía no bastan para cerrar la distancia con la OCDE.
