Guatemala cerró 2025 con un total de 11,803 sismos registrados en todo el territorio nacional, de los cuales 308 fueron sensibles para la población, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH).
La mayoría de estos movimientos telúricos fueron de baja a moderada magnitud, lo que limitó su impacto. Sin embargo, en regiones con alta actividad tectónica, como el sur y oriente del país, varios eventos provocaron daños materiales y pérdidas humanas.
Uno de los episodios más graves se registró el pasado 8 de julio, cuando una serie de sismos sacudieron el municipio de Santa María de Jesús, en el departamento de Sacatepéquez. El evento dejó un saldo de siete personas fallecidas y provocó severos daños en infraestructura.
Datos oficiales indican que los sismos durante el año afectaron a unas 5,630 personas, dejaron 1,006 damnificados, 3,697 evacuados y 958 albergados. Además, se reportaron dos personas desaparecidas, nueve hospitalizadas y más de 500 viviendas con algún tipo de daño estructural.
A finales de julio e inicios de agosto, otra cadena sísmica impactó municipios del departamento de Jutiapa, fronterizo con El Salvador, afectando a más de 4,000 habitantes y obligando a la activación de los sistemas de respuesta de emergencia.
El INSIVUMEH atribuye esta actividad a la interacción entre placas tectónicas y fallas geológicas locales, lo que mantiene a Guatemala como uno de los países con mayor actividad sísmica de la región centroamericana.
