Guatemala enfrenta una señal de alerta en materia de salud infantil. Aunque los casos de desnutrición aguda disminuyeron este año, las muertes de niños menores de cinco años aumentaron un 14.3% y el Ministerio de Salud apenas ha ejecutado el 24.81% de los recursos destinados a prevenir la desnutrición y la mortalidad infantil, según datos oficiales.
La cartera de Salud reportó 16 fallecimientos por desnutrición aguda hasta el 27 de junio, frente a los 14 registrados en el mismo período de 2025. El incremento ocurre mientras el programa de Prevención de la Mortalidad de la Niñez y de la Desnutrición Crónica, con un presupuesto vigente de Q1,110.5 millones (unos US$145 millones), mantiene una ejecución inferior al 25%.
Alta Verapaz concentra el 43.7% de las muertes, convirtiéndose en el departamento más afectado. Los decesos también se registraron en San Marcos, Huehuetenango, Escuintla, Chiquimula y Petén. En municipios como Fray Bartolomé de las Casas, San Pedro Carchá, Santa Catalina La Tinta y Santa María Cahabón se reportaron varios de los casos.
El perfil de las víctimas evidencia la vulnerabilidad de la primera infancia. El 87.5% de los niños fallecidos tenía menos de dos años y el mismo porcentaje presentaba cuadros severos de desnutrición, incluidos casos de kwashiorkor y marasmo. Además, el 69% de los menores fallecidos eran niñas.
Los diagnósticos
Paradójicamente, los diagnósticos de desnutrición aguda muestran una tendencia a la baja. Hasta el 27 de junio se contabilizaban 11,242 casos, un 8.8% menos que en el mismo período de 2025. Siete de cada diez pacientes corresponden a niños de entre seis meses y tres años, mientras que Suchitepéquez, Retalhuleu y Escuintla presentan las tasas más altas de incidencia.
Especialistas advierten que la disminución de casos no significa necesariamente una mejora estructural. El informe de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán) señala que las muertes obedecen a múltiples factores, entre ellos el retraso de las familias para buscar atención médica, la falta de reconocimiento de los signos de riesgo y deficiencias en la atención brindada por los servicios de salud.
Luz María Cabrera Orozco, especialista de World Vision Guatemala, afirmó que cada muerte representa una pérdida prevenible y recordó que la desnutrición infantil no responde únicamente a la falta de alimentos, sino también a enfermedades infecciosas, pobreza, acceso limitado a agua potable, saneamiento, servicios de salud y prácticas inadecuadas de alimentación y cuidado.
Organizaciones sociales también cuestionan la baja ejecución presupuestaria y el enfoque del gasto público. Según Congecoop, el Ministerio de Salud destina el 46% de sus recursos a la atención curativa, mientras solo el 32% se orienta a la prevención, una estrategia que consideran insuficiente para reducir la desnutrición infantil en las comunidades más vulnerables.
