Guatemala comenzó a recibir el primer lote del armamento adquirido a Estados Unidos como parte de un ambicioso plan para modernizar sus fuerzas armadas. La compra, que incluye fusiles M4, ametralladoras, lanzagranadas, aeronaves y patrulleros, marca un cambio histórico en la relación militar entre ambos países, luego de que Washington levantara una restricción que permaneció vigente durante 47 años.
El Ministerio de la Defensa Nacional confirmó que el primer cargamento llegó el 30 de junio y que una segunda entrega está prevista entre septiembre y octubre de este año. Por motivos de seguridad nacional, las autoridades no revelaron la cantidad de armas adquiridas.
El ministro de la Defensa, Henry Sáenz, explicó que el nuevo equipo incluye fusiles M4, ametralladoras, lanzagranadas y sistemas para operaciones nocturnas, similares a los que utilizan las fuerzas armadas estadounidenses. Aseguró que todo el material será de uso exclusivo del Ejército de Guatemala.

Levantan el veto
El funcionario destacó que esta adquisición fue posible porque Estados Unidos levantó la restricción que durante 47 años impedía al país comprar armamento militar estadounidense. Según afirmó, la decisión respondió al reconocimiento de Guatemala como un Ejército respetuoso de los derechos humanos y comprometido con el sistema democrático.
La modernización también contempla el fortalecimiento de la Fuerza Aérea. El Gobierno informó que compró aeronaves de transporte para atender emergencias provocadas por desastres naturales, además de aviones multimisión destinados a evacuaciones y puentes aéreos en situaciones de crisis.
Dentro del plan también se incorporarán aeronaves especializadas para combatir incendios forestales, una capacidad que las autoridades consideran clave frente al aumento de este tipo de emergencias en la región. Las primeras entregas de estos equipos están previstas entre julio y septiembre.
En el ámbito marítimo, Guatemala adquirió patrulleros tipo Island para reforzar la vigilancia de sus costas y mejorar las operaciones contra el narcotráfico y otros delitos en aguas territoriales. Las embarcaciones llegarán el próximo año, completando un proceso de modernización que busca ampliar la capacidad de respuesta del Ejército tanto en seguridad como en asistencia ante emergencias.







