El fenómeno de El Niño provocará un clima más seco y caluroso de lo normal en Guatemala durante los próximos meses, según un informe del Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG). Los especialistas advierten que sus efectos podrían mantenerse hasta los primeros meses de 2027.
El estudio señala que existe un 82 % de probabilidad de que El Niño se establezca plenamente entre mayo y julio de este año, mientras que la posibilidad de que continúe influyendo en el clima hasta inicios de 2027 alcanza el 96 %, lo que anticipa un escenario prolongado de sequía y altas temperaturas.
Entre los principales impactos previstos figura una importante reducción de las lluvias. Agosto sería el mes más crítico, con hasta un 30 % menos precipitaciones de lo habitual, mientras que la canícula podría comenzar desde la segunda semana de julio y extenderse hasta finales de agosto o principios de septiembre, replicando condiciones observadas en años de fuerte sequía como 1997, 2015 y 2023.
Aunque el panorama general será más seco, los modelos climáticos proyectan una excepción para noviembre, cuando podrían registrarse hasta un 45 % más lluvias de lo normal. Sin embargo, los expertos aclaran que históricamente ese mes presenta bajos niveles de precipitación, por lo que el impacto sería limitado.
Un 2027 “en seco”
El informe también prevé un inicio de 2027 particularmente seco. Durante enero se espera una reducción cercana al 28 % de las lluvias habituales, mientras que las temperaturas permanecerán entre 0.4 y 0.7 grados Celsius por encima del promedio histórico durante gran parte del período analizado.
Ante este escenario, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) comenzó a evaluar estrategias para enfrentar los efectos de la sequía sobre la producción agropecuaria. Entre las medidas destacan sistemas de monitoreo climático, herramientas de gestión hídrica y mecanismos de alerta temprana para apoyar a los productores.
Expertos del MAGA, el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) y la Universidad de San Carlos coincidieron en que fortalecer la planificación y la difusión de información climática será clave para reducir el impacto de El Niño sobre la agricultura familiar y la seguridad alimentaria, un desafío que podría extenderse más allá de Guatemala y afectar a buena parte de Centroamérica.
