El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández difundió un video en el que afirmó que su vida cambió “en un abrir y cerrar de ojos” y que su fe le permitió resistir el encierro. Incluso se atreve a decir que es un ejemplo vivo de la obra de Dios, obviando la política y explotando la fe.
Hernández describió su paso por prisión como una “injusticia”. Además, aseguró que se aferró “de la mano de Dios” y que hoy camina en libertad como prueba de un milagro.
El mensaje utilizó metáforas religiosas. También incluyó llamados directos a no rendirse ante la adversidad. De ese modo, el exmandatario construyó una narrativa de redención personal.
Condena en EE UU e indulto presidencial
Hernández gobernó Honduras entre 2014 y 2022. En 2022 fue extraditado a Estados Unidos.
En marzo de 2024, un jurado federal lo declaró culpable de conspirar para importar cocaína y delitos relacionados con armas. Posteriormente, recibió una condena de 45 años de prisión.
Sin embargo, el 1 de diciembre de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump le otorgó un indulto. La decisión se anunció días antes y generó reacciones divididas en Honduras y en Estados Unidos.
Yo, Juan Orlando Hernández, soy testimonio vivo del poder de Dios.
En la vida uno aprende de todo, de lo bueno y de lo malo.Ténganlo por hecho: la única constante en la vida es el cambio. A mí me pasó… la vida me cambió en un abrir y cerrar de ojos.
Y no, no fue fácil. Hubo… pic.twitter.com/Beagziw0QR
— Juan Orlando H. (@JuanOrlandoH) February 13, 2026
Estrategia de imagen tras la crisis
El mensaje de Hernández no menciona de forma directa su condena por narcotráfico. Tampoco alude al proceso judicial en detalle. En cambio, centra el relato en la fe, el sufrimiento y el cambio personal.
Este enfoque desplaza la discusión desde el ámbito judicial hacia el plano espiritual. Así, el exmandatario se presenta como víctima de una acusación injusta y como sobreviviente de una prueba divina.
La narrativa religiosa cumple una función clara. Primero, humaniza su figura. Segundo, conecta con sectores religiosos en Honduras. Además, refuerza una imagen de resiliencia y transformación.
Discurso de redentor en un escenario polarizado
El uso reiterado de referencias a Dios, milagros y el Espíritu Santo marca el tono del mensaje. Hernández se define como “testimonio vivo” y anima a otros a confiar en que “lo imposible se vuelve realidad”.
Este lenguaje lo aproxima, según él, a una figura de redentor. También proyecta una idea de restauración moral tras la prisión.
El video se difundió en un momento de tensión política. Honduras mantiene un debate activo sobre corrupción, justicia e impunidad.
Por ello, el mensaje adquiere dimensión política. Aunque se presenta como reflexión personal, impacta en el debate público sobre su legado y su futuro.
