En dos semanas, Guatemala solo logró identificar 3 de 15 cadáveres hallados en la capital

En Guatemala, identificar a una persona fallecida sigue siendo un desafío marcado por la falta de información genética, el estado en que son hallados los cuerpos y prácticas criminales que buscan impedir el reconocimiento. En solo dos semanas, 15 cadáveres fueron localizados en la capital y el área metropolitana, pero apenas tres lograron ser identificados.

Las autoridades destacan la falta de identificación de muchas víctimas.

Identificar a una persona fallecida en Guatemala puede convertirse en un proceso largo y complejo, marcado por la falta de información, el estado en que son hallados los cuerpos y prácticas criminales que buscan impedir cualquier reconocimiento. En las últimas 2 semanas, esta realidad quedó expuesta en la capital y el área metropolitana.

Durante ese período, las autoridades localizaron 15 cadáveres, pero solo 3 pudieron ser identificados. A medida que pasan las horas y los cuerpos se deterioran, las posibilidades de devolver un nombre a las víctimas disminuyen de forma significativa.

El médico forense Jorge Granados, excolaborador del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), explica que uno de los principales obstáculos es la falta de información para comparar los datos forenses. Sin muestras genéticas de familiares cercanos, el ADN no permite confirmar identidades.

Cuando ningún familiar reclama un cuerpo, el protocolo se limita a conservar una muestra ósea.

A esto se suma el estado en que muchos cuerpos son encontrados. En numerosos casos llegan con un avanzado nivel de descomposición, lo que impide recuperar huellas dactilares, el método de identificación más confiable desde el punto de vista legal.

Granados advierte además que existe una acción deliberada por parte de estructuras criminales para evitar el reconocimiento de las víctimas. Entre las prácticas detectadas figuran la destrucción de los dedos, la amputación de manos o el uso de químicos para borrar rastros físicos.

Cuando ningún familiar reclama un cuerpo, el protocolo se limita a conservar una muestra ósea para un posible análisis futuro. Luego de ese proceso, el cadáver es sepultado sin nombre, mientras decenas de familias en Guatemala continúan buscando a personas desaparecidas sin saber que podrían estar entre los cuerpos no identificados.

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