El Salvador identifica a más de 68,000 indígenas en su censo: el 43% pertenece al pueblo Nahua Pipil

La medición de 2024 incorporó por primera vez la autoidentificación indígena y trazó un nuevo mapa de la diversidad étnica del país, con importantes concentraciones en San Salvador, Sonsonate y San Miguel.

El último censo confirma la presencia de población indigena en territorio salvadoreño.

El VII Censo de Población y VI de Vivienda permitió dimensionar con nuevos criterios la presencia de los pueblos originarios en El Salvador. Los resultados ofrecen una radiografía inédita de comunidades que durante décadas tuvieron una limitada representación en las estadísticas nacionales.

De acuerdo con los datos divulgados por el Banco Central de Reserva (BCR), 68,148 personas se autoidentificaron como indígenas, equivalentes al 1.1% de la población salvadoreña. La medición introdujo una pregunta específica basada en la autoidentificación, siguiendo estándares internacionales para registrar la pertenencia étnica.

El pueblo Nahua Pipil concentra la mayor población, con 29,435 personas, equivalentes al 43.2% del total indígena. Le siguen los Lenca, con 13,888 (20.4%); Kakawira o Cacaopera, con 6,256 (9.2%); y Maya Chortí, con 4,013 (5.9%). Otras comunidades registradas incluyen Maya Pocomames, Xincas, Mangues, Mixes y Alagüilac.

La distribución geográfica muestra que la población indígena está presente en distintas zonas del territorio. San Salvador encabeza el registro con 18,503 personas, el 27.2% del total nacional, seguido por Sonsonate con 10,322. También destacan San Miguel, con 7,961; Morazán, con 7,382; y La Libertad, con 7,190.

La mayoría de quienes se reconocen como indígenas pertenecen al pueblo Nahua Pipil.

El censo también reveló una marcada paridad entre hombres y mujeres: 34,144 hombres y 34,004 mujeres declararon pertenecer a algún pueblo indígena. Además, otras 25,691 personas se identificaron como afrodescendientes, incorporando otra dimensión de la diversidad étnica salvadoreña a las estadísticas oficiales.

Los nuevos datos representan un punto de partida para orientar políticas públicas relacionadas con derechos culturales, inclusión y desarrollo de los pueblos originarios. El registro también permitirá evaluar con mayor precisión las condiciones sociales y territoriales de estas comunidades, además de fortalecer su reconocimiento dentro de El Salvador.

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