Centroamérica entra en un trimestre especialmente complejo para su producción agropecuaria. La consolidación de un El Niño fuerte, con posibilidades de evolucionar hacia un evento de mayor intensidad a finales de 2026, amenaza con reducir la disponibilidad de agua y golpear los rendimientos agrícolas.
Las proyecciones para agosto-octubre anticipan un predominio de condiciones secas en buena parte de la región, acompañado por temperaturas superiores al promedio y una canícula más larga e intensa, especialmente durante agosto. El escenario aumenta el riesgo de estrés hídrico en zonas que dependen directamente de las lluvias.
El impacto será amplio. Belice, Honduras y El Salvador tendrán lluvias inferiores a lo normal en la mayor parte de sus territorios, mientras que gran parte de Guatemala también enfrentará déficit. En Costa Rica y Panamá, las condiciones más secas se concentrarán principalmente en el Pacífico y las zonas centrales.
La combinación de menos precipitaciones y temperaturas elevadas reducirá la humedad de los suelos y puede dificultar tanto el establecimiento como el desarrollo de los cultivos. También aumentará la necesidad de utilizar sistemas de riego, conservar agua y reforzar la infraestructura destinada al almacenamiento del recurso.
Ganadería también afectada
La ganadería tampoco quedará al margen. La reducción de las lluvias puede disminuir la cantidad y calidad de los pastos, elevar las necesidades de agua de los animales y aumentar el estrés provocado por el calor. A esto se suma un mayor riesgo de plagas, enfermedades e incendios debido a las condiciones secas.
El escenario preocupa especialmente en el Corredor Seco centroamericano, donde una reducción de las cosechas podría afectar los ingresos de los hogares rurales y disminuir sus reservas de alimentos. El impacto, además, podría extenderse más allá del trimestre analizado si las pérdidas productivas se profundizan.
Ante las perspectivas, los países integrantes del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) ratificaron un Estado Regional de Alerta Preventiva para el Sector Agropecuario y activaron medidas nacionales de preparación. La prioridad será anticiparse al impacto de El Niño sobre las cadenas productivas más vulnerables y proteger la producción de alimentos en los próximos meses.
