El director de la Policía Nacional de Honduras, Rigoberto Oseguera, afirmó que la nueva clasificación de maras y pandillas como asociaciones terroristas no permitirá capturas arbitrarias de personas tatuadas.
El funcionario explicó que las autoridades deberán identificar, investigar y probar la pertenencia de una persona a estructuras criminales antes de proceder con detenciones.
“No es una cacería de brujas”, declaró Oseguera al referirse a la aplicación de las reformas penales aprobadas recientemente en Honduras.
Reforma endurece penas contra estructuras criminales
El Congreso Nacional de Honduras aprobó en mayo de 2026 cambios al Código Penal y al Código Procesal Penal. Las reformas incorporaron a maras, pandillas y redes criminales transnacionales dentro de la figura de asociación terrorista.
La normativa contempla penas de hasta 20 años de prisión para cabecillas y financistas. Además, endurece sanciones por extorsión y limita beneficios judiciales.
Las autoridades hondureñas sostienen que las reformas buscan fortalecer las herramientas legales contra el crimen organizado y la violencia.
Policía descarta detenciones basadas solo en apariencia
Oseguera indicó que la Policía actuará dentro del marco jurídico hondureño y bajo supervisión de operadores de justicia.
También señaló que un tatuaje no constituye prueba suficiente para vincular a una persona con grupos criminales como la MS-13 o Barrio 18.
En Centroamérica, los tatuajes han sido utilizados históricamente como símbolos de identificación de pandillas. Sin embargo, anteriores políticas de mano dura provocaron críticas por posibles abusos y detenciones arbitrarias.
Organizaciones advierten riesgos en aplicación de la ley
Diversos organismos de derechos humanos y juristas expresaron preocupación por la amplitud de la definición de asociación terrorista incluida en la reforma.
Según esos sectores, la normativa podría generar interpretaciones amplias o afectar protestas sociales si las autoridades aplican la ley sin criterios claros.
